Showing posts with label Autoreconocimiento. Show all posts
Showing posts with label Autoreconocimiento. Show all posts

Saturday, June 8, 2013

Releyendo. Otra vez.

Intenté releerme. Sentí muchas cosas. Desde la más grande sorpresa, hasta una punzada de dolor. Eduardo es un amor que permanece a pesar de los años, pero definitivamente cambió. Ese amor cambió. En mi vida será siempre muy importante porque me abrió las puerteas a una realidad que yo sospechaba, pero no había llevado a cabo en la práctica, la posibilidad de dos o más relaciones a la vez. Hoy siento vergüenza de cómo me traicioné a mi misma por él. Traicioné mis principios feministas, mis posturas más radicales y me dejé envolver en mi fantasía Hollywood/Televisa. Pero también releerme me hace darme cuenta de que fui fuerte, muy fuerte, la más fuerte del mundo cuando finalmente, en contra de mis sentimientos, lo dejé.
No voy a mentir, seguimos siendo amigos, aún ahora, pero esa relación terminó. Por mí, por Michelle, por Cassandra, por todos. Pasados varios meses, en una ocasión que pudimos estar a solas, él me agradeció haberle permitido vivir una emoción tan similar a los enamoramientos de la adolescencia en que sientes todo y entregas todo. Me dijo que él pensaba que nunca más en su vida viviría algo así. Me da gusto que haya sido tan lindo para él. A mí me rompió el corazón, y aunque podría estar nuevamente con él en mi cuerpo, mi alma no le permitiría entrar otra vez igual. Y aunque no soy de las que se arrepienten de sus relaciones, debo decir que sí me decepciona de mi misma darme cuenta que soy tan idiota como cualquiera al enamorarme así de un hombre. 
Nadie me lee, así que es irrelevante contar qué pasó desspués, pero para mí es importante narrarlo porque le da un cierre y porque me da la oportunidad de que este blog deje de ser "solo para él" y se vuelva "sólo para mí".
Pasó algo tan intenso en mi vida desspués que no me atreví a dejar constancia de ello en ningún espacio... Hasta ahora.
Me enamoré. No quería, no lo esperaba y me enamoré.
El amor, dicen, es maravilloso, y se debe aceptar con los brazos abiertos. Así lo recibo yo. Cada vez, siempre. Otra vez. 

Tuesday, June 23, 2009

Distracciones

Han pasado 24 horas desde que dijimos que habría que darnos tiempo y yo ya no puedo. No sé cuánto tiempo vaya yo a resistir el impulso de llamrle por teléfono para pedirle verlo. Es peor con tanto tiempo libre. Necesito conseguirme distracciones.
Como ya venía pensando en la posibilidad de dejar esta relación, el sábado pasado creí mejor salir a distraerme por mi lado. Bueno, eso y el hecho de que Eduardo y Michelle tenían uno de tantos compromisos sociales en los que yo no estaba incluída.
Un amigo del trabajo me presentó a una chica nueva en la ciudad, Mirta que tenía ganas de conocer antros lésbicos, así que la llevé al Entrée. Allí conocimos a otras chicas, Laura y Ale, también foráneas y terminé la noche a las 5 de la mañana del domingo. Fue una noche muy original, de aquellas que no tenía hace ya varios años, con beso de Laura y toda la cosa. Me pareció espectacular cuando me tomó las manos, las elevó al cielo y me dijo: "esa de allá es Venus que te cuida, no dejes que nadie rompa tu corazón, ni lastime tu alma, y cuando veas a Venus, piensa quye eres fuerte." A veces la vida nos manda signos en las palabras de personas a las que no volveremos a ver, fue fascinante.
El domingo, decidí hacerme cargo de la supuesta activista que soy y acudí a un evento de la diversidad.
Finalmente, ayer le envié un mensaje a Pablo y le dije: "salgo a las 10 pm, llévame a pasear, necesito distraerme." No me resulta muy atractivo pasarla horas hablando de motos y antros de Austin que quisás jamás llegaré a conocer, pero a veces resulta muy satisfactorio tener tiempo one-on-one con alguien para compartir una jarra de cerveza y unas alitas. Estas "citas que no son citas" tienen algo de encantador, incluso a sabiendas del aburrimiento que traslucen. Me gusta que los meseros y mesaras asuman cosas, que los vendedores de flores se nos acerquen y que sus vecinos supongan que me lleva a su depa para algo más que ver malas pelis.
Simplemente necesitaba yo distraerme y pensar en otra cosa y no en las cosas que me han ido llenando la cabeza durante las últimas horas como que soy tan entretenida como un Xbox.
Sí, así, de pronto me ha dado por suponer que Eduardo tiene todo lo que pueda necesitar un hombre en su vida: Esposa bonita, inteligente, atractiva, entretenida, complaciente; hijos (niño Y niña) bonitos, bien portados, agradables, obedientes; casa propia, grande, espaciosa, comfortable, limpia; autos, uno pequeño y la camioneta familiar; perro grande y jardín para carnes asadas; trabajo estable, bien remunerado, donde es el jefe; amigos y amigas; viajes a lugares divertidos con la familia; familia extensa muy cercana, con constantes eventos sociales y convivencia feliz. Tiene TODO lo que un hombre puede llegar a aspirar a los 45 años, sólo que lo consiguió a los 30. Ya no tiene NADA más que pedirle a la vida. Si acaso una amante, pero también la tenía antes de mí. Y claro, olvidé mencionar el mega centro de entretenimiento con mil pelis y juegos de video y... en fin, todo. Cualquier psicólogo o psiquiatra con dos dedos de frente y tres días de experiencia podría concluir que cuando se tiene todo llega un poco de aburrimiento. Entra la duda y viene la crisis de la edad, pero no debería ser esa a los 45? Ni si quiera podría ser por falta de aventuras, porque ha hecho mucho de camping y de blah blah, todo lo que sea que se haga en estos casos. Y espero que no le de por mencionar la moto, porque otro de esos no lo aguanto...
Yo sé que a él lo que le da la felicidad es eso, su vida perfecta donde ya está todo incluído y arreglado. Su familia, su espacio, su Staus Quo, son esas cosas las que le dan paz, sosiego y felicidad. No necesita pedirle nada más a la vida y cualquier extra es un accesorio lúdico en su escenario perfecto. No le hago falta aunque me quiera, y sí me quiere, no soy ciega y me doy cuenta que me quiere y me deasea, pero falta no le hago. De hecho, esta adición en su vida perfecta más que emoción viene a traer peligro a su estabilidad, a poner en riesgo lo que ya tiene. El peligro le exita, pero no se puede vivir en peligro eternamente, es cansado, es ilógico, irreverente, e inecesario.
Pero sí, entonces yo vengo a ser como el más reciente capítulo de Lost, o el más nuevo juego del Xbox, un entretenimiento novedoso, quizá un poco adictivo, pero entretenimiento al fin y al cabo. La otra OTRA, la fucking buddy, la booty call. Pero yo me resisto a ocupar ese rol y lo inundo de un amor y un cariño que no esperaba recibir en este momento, algo para lo que no estaba preparado aunque la idea no le moleste. Siempre y cuando los espacios para este amor se limiten a las espaldas de su esposa y las eventuales visitas a solas. Y yo no quiero eso. Yo no puedo jugar a las escondidas. Yo no soporto los clósets, ni las restricciones.
Mi ideal de realación poliamorosa implica el respeto de espacios, la conciencia de la situación. El respeto al amor que unos y otros sentimos por cada cuál. El respeto de Michelle hacia nuestra necesidad de vernos y tocarnos, el respeto de Casandra de lo mismo. El respeto a mí de tomarme en cuenta para equis y ye decisiones y situaciones que sí me afecten. Entiendo que yo no soy una relación primaria, pero no estoy dispuesta a ser una relación terciaria. Ni una relación negada o escondida.
Necesito sentirme respetada, valorada, apreciada y aceptada y sobre todo no negada por Michelle, ni mucho menos por Eduardo, porque de otra manera me vuelvo un Xbox, un entretenimiento adictivo que en el momento que ella quiera ha de dejarse por la paz y tirarse a la basura. Por eso el tiempo fuera. Porque necesitamos pensar lo que queremos y estamos dispuestos a dar. Yo sé lo que estoy esperando, y sé muy bien lo que no voy a tolerar. Y sé que así, tal cual van las cosas no me está gustando y no lo voy a aceptar ni un día más.
Porque yo no soy un extra, ni un accesorio, yo no puedo quedarme participando de su crisis de aburrimiento por tener una vida perfecta con todo y sin tribulaciones. Yo no soy un Xbox que se puede prender cada que se le da la gana, con el switch de ahorita sí y le damos un par de meses y luego lo apagamos otro tantito tiempo para que Michelle se sienta tranquila. Que se prenda cada que se aburra y si se quiere distraer de sus cosas y se apague cada que lo fastdie o abrumen mis excesos. Me quiero lo suficiente a mí como para saber que no pienso ser su puerta trasera, ni la otra, ni nada así. Que lo entienda quien lo entienda si es que lo sabe entender. A mí no me van a venir a cantar a estas alturas "delante de la gente no me mires, no me hables, no me ..." A veces siento que una no tiene por qué ponerse a dar explicaciones a nadie de por qué tal persona sabe cuál es tu refersco favorito, simplemnte lo sabe porque le importo, gracias. Y ya, y si eso le hace ruido a alguien pues muy su pedo, no, pero cada quién su vida!
El caso es que yo no voy a venir a pedirle que de su reino por una mujer, sería tan inapropiado y tan lejano a lo que quiero. Y menos que de su reino por la OTRA mujer. Yo no voy a pedirle que exponga su matrimonio y su vida perfecta y lo que le da paz y armonia. Yo no voy a llevar en mi conciencia a cuestas la ruptura de nadie. Ni me voy a romper a mi. No me voy a romper a mi exponiéndome a ver como finge monogamia en mi cara.
No puedo, ni quiero vivir con eso.
Y como me doy cuenta de que él no me necesita, y que soy un accesorio, y que Michelle está alterada y que él sufre inecesariamente tratando de acomodarse y acomodarnos un espacio a las dos en el que dudo que pueda llegar adarse una situación pacífica y agradable, mi instinto primario es dejarlo.
Algo que siempre he tenido claro es que soy capaz de amar infinitamente hasta cometer la osadía de devolver la libertad a cualquiera que se sienta atarapado en una situación difícil por mi culpa. Lo amo tanto que puedo dejarlo libre, auqnue me lleve la chingada de dolor. Libre para buscar su propia felicidad en santa paz.
Y en fin, necesito distraerme antes de que me de por llamarle y decirle que ya no puedo, que necesito verlo, que me vuelvo loca pensando que esto no ha funcionado nada bien y que habrá que dejarlo ya.

Monday, June 22, 2009

Lunes otra vez

Sigo trepada en la montaña rusa. Y es lunes otra vez, pero lo estoy anticipando cínicamente, con tranquilidad, al menos sólo durará 24 horas. Un lunes no debe durar más que eso. Y luego vendrá otro hermoso martes.
Tarnquilamente agradable como el martes pasado. Mientras me besaba, en el sillón de su casa, y yo trataba de no perder ningún detalle del momento en que el Sr. Spock huía del Enterprise para encontrar su muerte en la Ira de Khan, me pasó por la cabeza la duda: ¿Cómo si estaba yo tan molesta y sentía que él no entiende mis palabras podía yo estar allí, tocándole a escondidas en lugar de ver la peli que teníamos enfrente?
Y sobre todo eso, ¿por qué estábamos a escondidas en su propia casa? ¿No se supone que Michelle sabes de qué va esto? ¿No se supone que yo he comunicado en diversas ocasiones cómo me siento y no es secreto que estoy enamorada?
Pero es obvio que no es fácil para nadie, y entonces termino cargándome con frases lapidarias que terminan siendo irrisorias como: "no se puede llevar una relación de izquierda desde la derecha!" No es fácil para Michelle y Casandra que yo esté enamorada de Eduardo. Y entonces, ¿qué hacemos? Escondernos.
Lo que pasa es que sigo siendo esta niña de prepa que se ve reflejada en shows tragicómicos, que espera señales de no sé dónde y se imagina que un día vendrá alguien a contarle al oído cualquier cantidad de tonterías. Y entonces se me torna desgarrador ser la de "martes y viernes." Y puedo ser terriblemente descarada y decir que YO tengo al de los lunes, a las de los sábados y al de martes y viernes además de la de una vez al mes y fechas especiales, pero es juego complicado. Y el revanchismo no es más que símbolo de lo mucho que me duela sentirme tan accesoria en su vida.
Y después vino el viernes. Me perdí en su mirada, en sus sonrisas, en sus abrazos y sus besos, en los te quieros dichos por mero trámite a mediados de una conversación que estuvo a punto de hacerme llorar. Lo del viernes fue para mi una experiencia extraordinaria, una que me dejó más vulnerable de lo que ya estaba y sobre todo más enamorada.
Fginalmente, el sábado y el domingo dieron paso a otro de esos episodios "necesito demostrarle a Michelle lo importante que es para mi dejando claro lo poco relevante que eres tu en mi vida". Y damos comienzo a un lunes más. Otra semana de Montaña Rusa en la que lo único que me queda por esperar es a que sea media semana para estar hasta arriba.

Sunday, June 14, 2009

Lunes

Todos los lunes amanezco con una certeza: es tiempo de terminar esta relación. Luego, hacia mediados de semana entre miércoles y jueves estoy convencida que no puedo permitirme acabar con algo que me hace la más feliz y llego al fin de semana desolada. Todos los lunes amanezco con la certeza de que es hora de terminar.

No importa cuán bien o mal me lo haya pasado el día anterior. Los domingos suelen ser buenos, aún así, el lunes estoy segura que ya no puedo dar un paso más. La promesa de una nueva semana me invita a comenzarla libre de turbulencias emocionales.

Todos los días de la semana, y doble los domingos, lo quiero. Todos los días quiero platicar, verle en persona, pero son pocos los que se puede. Esta semana que pasó fue especial. El lunes estaba tan segura como siempre que ya no podría más y que nuevamente estaba lista para dejarlo. El martes sin embargo, recibí tres llamadas. No las esperaba, así que me hizo sentir feliz, extremadamente feliz, tanto que sigo hablando de ellas como si se trataran de un regalo excepcional. Para el miércoles me sentía yo nuevamente en las nubes. El jueves comenzó la trsiteza después de que me dejara en casa, porque comienzo a extrañarlo apenas dejo de verlo. El viernes quise verlo y él no pudo. El sábado estuvo aquí Casandra así que él y yo no coincidimos. El domingo fue día familiar y por mucho que yo lo desee, no soy familia. Así que el lunes no me queda más que querer dejarlo.
Es que el amor es así, así así, dice la canción. Yo me emociono con cualquier gesto suyo. A estas alturas él y yo ya sabemos que yo voy a estar siempre disponible y dispuesta a hacer lo que quiera.

Si no me llama, ni me escribe, ni se conecta, ni me contacta, ni da señales de vida, no importa porque me contentaré leyendo conversaciones viejas o escribiendo algo relacionado a con él. Declarándole mi amor intenso, describiendo y analizando nuestra “relación” con pelos y señales. Su tiempo se ha convertido en un regalo muy preciado, cada vez más escaso y cada minuto me sabe a eternidad y me deja deseando más.

Me encantaría lograr que él entendiera lo que me pasa. Quiero que sepa que lo que me pida no podré negárselo. Quiero apelar a su sensibilidad y que termine ya con esto, porque yo no puedo.

Colecciono nuestras conversaciones por hobby, por posesividad, pero sobre todo porque es lo único de él que puedo conservar y a lo que puedo aferrarme. Hay algunas que no me hubiera gustado tener, hay muchas que no necesito guardar para recordar. Hay unas que, de verdad, quisiera olvidar o que no hubieran sucedido nunca.

La semana pasada en un chat me preguntó, algo vagamente, si estoy feliz con el “nivel de relación” que puede darme o que llevamos o que tenemos. Me hubiera gustado que no lo preguntara porque algo en mi me obligó compulsivamente a pensarlo y pensarlo y darle mil vueltas para lograr contestarle. Previo análisis, previa semana y media de comerme el coco en regodearme en el tema, me veo impulsada a contestarle.

Es un cínico, no me cabe duda. A veces pienso, pero si ya sabe la respuesta para qué me lo pregunta! Quizá no, porque yo misma vacilo en las opciones. Todo depende del día, de lo que él quiera escuchar, de lo que yo me sienta con ánimo de compartir. Si lo veo en positivo, sumando y agregando cosas, no me queda más que aceptar, como él mismo lo planteó que hace dos meses y medio no tenía ni si quiera esto. Así que soy la más feliz. Antes no había nada y como valor agregado a mi vida resulta una experiencia excepcional, altamente recomendada. Esa es la respuesta simple y risueña.

Ahora bien, es fácil darse cuenta de que yo soy más que simple y risueña. Por mucho que me ría de mi misma cantando cada noche que “me basta con un poco de tu amor”, y por mucho que sí me baste porque de amor nadie se muere y al final siempre sobrevivo y además siempre digo que sí (que sí a todo, que sí a vernos más tarde, que sí a vernos otro día, que sí a seguir platicando después, que sí a cuando él pueda) por mucho que sea que pueda aguantarme: ¡Me fastidia! Por mucho que sea me duele no ser más que sexo casual y quedar siempre para otro día porque yo es obvio no soy ni remotamente una prioridad.

El hecho de que acepte las cosas tal cual son, no significa que me hagan feliz. Solo es muestra de que sé comportarme como ser civilizado. Es muestra de que entiendo que a veces necesito conformarme con lo que puede darme para seguir teniendo lo que sí quiero.

Acepto su “nivel de compromiso” (neta, ¿qué diantres significa eso?) porque no me queda de otra si quiero seguirlo viendo.

¿Estoy conforme pues con lo que tenemos?

Sí y no. Me encanta poder verlo a solas al menos una vez a la semana, bueno cuando logra al menos darme eso. Me vuelve loca de alegría percibir sus esfuerzos. Aunque a veces me pregunto si no serán los esfuerzos de media semana sólo una compensación porque sospecha que ando de malas en esos momentos.

Aprecio mucho cuando me incluye en sus planes. Adoré el domingo anterior cuando pasamos todo el día viendo películas y este miércoles en el parque de diversiones. Planes familiares, muy lindos. A estas alturas estoy dispuesta a jurar que adoro la última vez que estuvimos a solas, aunque fuera una hora.

De hecho, mi problema es justo ése, me gusta tanto, me la paso tan bien, que deseo repetirlo de inmediato y es cuando me entra la ansiedad y la “locura” y el enojo. Todos al mismo tiempo. Me tiro un berrinche como lo haría cualquier niño pequeño al que le niegan lo que quiere.

¡Quiero! ¡Quiero! ¡Quiero! Quiero tenerlo ya, tocarlo, estar con él al instante mismo en que comienzo a pensarlo. Me descubro anhelando momentos que quizá él no espere. Percibo que él no anticipa con el mismo deseo nuestros encuentros. Él dice que menosprecio sus sentimientos. Me temo que se tan poquito de ellos que no puedo más que adivinarlos.
Odio los lunes por sentirme tan desolada y enojada. Me da no sé qué por descalificarme, sentirme ridícula, idiota, tonta, por reconocerme desubicada y enajenada. Me da por llamarme obsesiva y loca. Me da por terminar pidiéndole que se de por enterado de lo que siento, pero que no me haga caso porque son cosas de niña chiflada que luego se me van a pasar. Me da por decir todo esto porque me da terror que actúe en consecuencia y haga algo "maduro" como finalmente dejarme en paz. Por eso los martes me contento otra vez y espero a que siga el transcurso de la semana.

Wednesday, June 10, 2009

Nada

Nada aquí es real, o tal vez sí.

Thursday, May 21, 2009

El arte de la guerra

Estoy leyendo en mi trabajo El arte de la guerra, este libro oriental que sirvio para guiar a grandes jefes de estado. Se supone que lo leyeron Napoleón y Hitler y bueno, que todo gran político debe leerlo. Allí vienen estos consejos como que debes fingir debilidad cuando eres fuerte, nunca mostrar todas tus cartas y así y así. Casandra es hija de político. Se crió leyendo a Maquiavelo y siempre ha tenido una visión clara de las cosas de la vida. Su capacidad de análisis y la frialdad con la que ve la vida me deja en una mezcla de certeza y desencanto (de la vida, no de ella). La admiro como a nadie. Creo a pie juntillas cada una de sus conjeturas. Cómo podría no creerle cuando siempre parece que sabe lo que dice. Casandra me observa con mirada fija, suspira, coloca sus dedos índice y medio en la frente y el pulgar en la mejilla, luego se agita un poco y con la misma mano, regularmente la derecha, se acaricia la frente y vuelve a posar su mano en la forma original, resopla un poco, aprieta los dientes y finalmente con voz grave y serena suelta alguna verdad. Alguna verdad absoluta. Sus verdades siempre son absolutas.
Ella conoce el arte de la guerra, y reconoce cuando alguien lo aplica. Nos ha servido en el medio del activismo. También percibe cuando alguien incluso sin saberlo, llega de forma intuitiva a ejercer poder o violencia. Se necesita una persona violenta para identificar la violencia. Hay muchos tipos de violencia. Está la física, la que acostumbramos llamar violencia, pero también hay todas esas formas sutiles, tácitas, implícitas a las que llamamos de muchas otras formas.
Dicen que en la guerra y en el amor todo se vale. También que el fin justifica los medios. Yo en cambio, a veces me da por eso que llaman ética y me encuentro un poco asustada cuando descubro que he sido víctima de violencia. No de la física, sino de la otra.
Llevo días y días y días y más días de los que puedo recordar leyendo sobre compersión. Y cada día que creo que he llegado al Nirvana, me doy cuenta que muy dentro de mí sigo siendo esa ente posesiva, monstrua verde llena de celos. Soy celosa, muy celosa. No soy celosa todo el tiempo. Ni celo sin ton, ni son. Soy celosa sólo cuando me dan motivos, y por motivos me refiero a cuando alguien viene y en mi cara suelta frases con la mera intención de miar territorios. Me encanta esa frase "miar el territorio", me parece la que mejor describe la situación.
Como Casandra anda visitándome y hemos tenido mucho tiempo de platicar, le he ido contando poco a poco las situaciones que he vivido en esta aventura poliamorosa que estoy emprendiendo. Y a veces se sorprende con mi "ingenuidad." En su opinión tengo mucha fe en las capacidades humanas. En su opinión soy medio boba por confiar tanto. le cuento los artículos que leo, le reseño los blogs, le comparto mis emociones y de pronto si suspiro le digo, "perdón, es que lo estoy extrañando un poco." Frunce un poco el entrecejo y me dice algo como: "tu sabes, Poly, antes que otra cosa soy tu amiga, soy esa amiga que siempre he sido y solo puedo decirte 'go for it', pero acuérdate que siempre he sido carrillosa y que me doy cuenta que estás contando las horas para que me vaya y puedas verlo." Luego me mira condescendiente y me da un beso. A veces, solo me da el beso, otras me aprieta la mano.
Hoy le compartí en el autobús, esa desesperación que siento por verlo y el miedo que me da que sea unilateral. Le dije que yo entiendo que todo ha sido muy rápido y que por ende comprendo que había planes previamente adquiridos en los cuales yo no me puedo acomodar. Muy sabiamente me dijo: "piénsatelo bien, Poly, porque ahorita estás jugando a la paciencia, pero luego eso se te va a ir convirtiendo en frustración si las cosas no cambian." Claro, entiendo muy bien que hay boletos comprados como con tres meses de anticipación para un evento y es natural que no haya lugar para mi en un dia preciso, porque hace tres meses no había forma de que nadie supiera que habría una relación aquí. También le expliqué que mequeda muy claro mi lugar y mi espacio porque hay días, fechas, horas y demás en donde no hay explicación para mi presencia. Y ella me ha preguntado: "¿qué va pasar si las cosas no cambian y sigue sin haber espacio para tí? ¿Te vas a conformar con eso?" Y se puso a cantarme la canción de José José de las migajas de tu amor y tal. Como estuve leyendo blogs con experiencias personales y había una en particular de una chica que prometió a su marido tener una relación primaria sólo con él y con cualquier otra persona serían secundarias, me llegó muy profunda la historia. Sobre todo, porque pasado un tiempo se dio cuenta ella de que sus sentimientos crecían y no de forma secundaria para su segundo amor.
Mis sentimientos parecen bañados en levadura. Crecen y crecen y se esponjan, y como tengo a mal hablar mucho de ellos, parece que me regodeo en ver cuánto se expanden. Anoche en la cama Casandra y yo hablamos de mis mil amores. Desde Número1 hasta su primo MNX. Hablamos de sus posibles amoras. Hablamos y hablamos y hablamos hasta que nos quedamos roncas de tanto hablar, y después cogimos. Esta semana hemos cogido como nunca. Con una intensidad desconocida para ambas. Me atrevo a decir que nos hemos redescubierto como no lo hicimos al inicio. Con una libertad plena, sin secretos, sin máscaras.
Cuando terminó de cantar y de ver mi cara de molestia por un último texto que recibí de Eduardo, me dijo al bajar del autobús: "Si yo tuviera los recursos económicos te diría'Poly, vámonos con los niños un mes a la playa' y cómo podrías decirme que no. si tengo derecho a veto y tienes que fingir que me quieres más que a nadie, cómo me dirías que no. Pero eso sería juego sucio. Lo ético sería decirte: 'Poly, platica con tu Eduardo, cómo ve que te vayas unos días'. Porque lo ético es ver por tus sentimientos, los de Eduardo, lo de Michelle, los míos, los de nuestros hijos. Lo ético es platicarlo. Me atrevería a decir, aunque no la conozco, que Michelle está jugando a no darse cuenta y seducir a su marido con 'Lalo, vamos a la Isla' o a tal fiesta o tal cosa y poner largas y pretextos para que no tenga tiempo de verte. Pero te digo, es lo que yo haría si tuviera recursos económicos y si no quisiera que estuvieras pensando en él todo el tiempo. Ya ves lo que dicen en la guerra y en el amor todo se vale."
Y luego pasó su mano por su frente y resopló otro poco. Claro, ella no conoce a Michelle, ni ha leído los artículos de compersión que le he recomendado, ella no cree que un hombre pueda tener algo más que interés sexual en una mujer, y bueno, está intentando darme por mi lado en todo este rollo sin verse muy preocupada o celosa o cualquier cosa. Yo por mi parte, acabo de sentirme nuevamente invadida por ese monstruo verde de celos, me he puesto a pensar nuevamente en ese asunto que pensaba olvidado de la Isla hace dos semanas, me he sentido violentada y como no creerle a alguien que ve las cosas fría y analíticamente desde afuera cuando dice literalmente que se han miado en el territorio para recordarme mi lugarcito afuera de él. Intento, de verdad intento sentir la dichosa compersión, y quiero creer que estos N días sin ver a Eduardo han servido para su felicidad y crecimiento personal, ¿pero y qué hago con mis locas ganas de verlo ya mismo? En fin, que de verdad no quiero estar todo el tiempo esperando en el rincón como la muñeca fea para cuando tenga un ratito que darme. Menos cuando en alguna de las conversaciones víamessenger enla distancia que tuvimos él me dijo aquello de "luego me cuantas cómo nos ayuda que Michelle esté enojada contigo." Lo cual significa que además de todo tengo que tener feliz a todo mundo. Creo que a mi El arte de la guerra no me está sirviendo de nada y que Casandra tiene razón en una verdad absoluta: yo soy muy ingenua.

Monday, May 11, 2009

Extrañando a dos

Me voy a enfocar en lo positivo. Amar a dos no es fácil. Menos cuando no la veo a ella, ni a él. Casandra en otra ciudad estudiando y Eduardo viajando por vacaciones múltiples. Luego yo, con una vida social atravesada y las cosas políticas demandantes. ¿Cuándo los voy a ver?
Pero entonces pienso en la mujer más maravillosa del universo, amándome porque sí. Sólo porque le gusto y le complace mi presencia en su vida. Pienso en cómo me extraña. En cómo cambió su vida para meterme en ella. En cómo me dio el regalo más grande que tengo en la vida: mis dos hijos! Pienso en cómo clava en mi su mirada como si no hubiera nadie más en el mundo y en cómo modula su voz para decir mi nombre en diminutivo. Cierro mis ojos y puedo sentirla compartiendo mil y un locuras. Siento su fe en mi. Eso es lo que más me llena, toda la fe que pone en mí. No en algúun logro, o una obra, sino en mi persona. Ella tiene fe en que SIEMPRE voy a estar con ella. Normalmente no es agradable que te den por sentada, pero en el caso de Casandra, es algo reconfortante, porque ella no confía ni en su sombra, y sin embargo confía en mí. Soy codependiente, me gusta sentirme necesitada.
Y luego, por otra parte, pienso en él, que no tiene necesidad de meterle complicaciones a su vida y sin embargo me involucra a mí.
Hace unas horas platicaba por messenger con Meztli. La agarré de confidente. Me preguntó:
Meztli - says:
te estas enamorando?
Meztli - says:
ilusionando?
*Poly* - says:
Es sólo que hay detalles que me destantean, y luego otros que me ubican de nuevo en la realidad y es rarísimo...
Meztli- says:
qué detalles te destantean?
*Ploy* - says:
O no sé, que me tenga paciencia! ja ja ja, siempre me intriga cuando alguien me tiene paciencia!
Meztli- says:
ahhh ok
Meztli - says:
yo te tengo paciencia?
*Poly* - says:
Cómo que mi parte desconfiada se pregunta "por qué?"
Meztli- says:
porque te queremos
Y yo, la verdad, no supe qué decir. Meztli no es la persona más indicada para este tipo de conversaciones. Ni si quiera creo que su gama de emociones abarque el punto en el que podría empezar a entenderme. Un día le dije "tu y yo podríamos ser las mejores confidentes y entendernos por estar en situaciones similares." Y aún así, eligió mentirme en una "confidencia" cuya fuente yo ya tenía clara. Así pues, me doy cuenta que aunque yo quiera no puedo pedirle más que un rato de buen humor. Pero lo relevante de nuestra conversación de hoy en el messenger es que cuando me preguntó directamente las acciones que me enamoran, no se la pude compartir.
No pude hablarle de las miradas. No pude decirle: "la forma en que me habla" o "el tiempo y mensajes que me dedica." Ni mucho menos: "los problemas en que se mete por mí con Michelle." No pude contarle nada. Pero tampoco es algo que yo pueda responderme a mí a la primera.
Llevo dos días intentando escribir una carta de amor. Por cursi que soy, y por ejercicio mental. Pero después de dos borradores y un montón de devenires, no tengo idea de qué poner. Lo que siento en un momento no es que cambie al que sigue. Lo que siento permance, lo que cambia es mi capacidad de compartirlo. Hay días que me siento inmune, como si pudiera decirle lo que fuera. Y hay otros en que tengo miedo de decir algo "inadecuado." Y la ñora de ochenta que vive en mi cabeza grita "todo es indecente e inadecuado en esta relación, jovencita!"
Pero me exita, me encanta, me hace conservar una nueva ilusión. Me gusta. Me gusta su cara, me gustan sus manos, me gustan sus ojos. Me gusta. Y a parte, me gusta él. Es decir, su forma de ser, su forma de hablar, su manera de pensar y de actuar. Es simple: me gusta. Y me siento la más ridícula: como si estuviera a punto de llevarle una serenata: "que por qué te quiero... son mil cosas a la vez!" ... Y yo con una voz ronca elevo mi canto al cielo, esperando que la luna le lleve los acordes, y me rio de mí misma y lo ridícula que soy.
Le quiero lo suficiente como para realizar rituales estéticos-sociales completamente fuera de mi ideología feminista (i.e. pelearme con el rastrillo en la regadera!). Y le quiero tanto como para aguantar las cucarachas que caminan junto a la compu por las noches cuando vengo a platicar con él por messenger. Y alguna persona suspicaz dirá: pero por Casandra también lo harás, ¿no? Cabe recordar que ella también es feminista. Aunque bueno, lo de las cucarachas claro que también lo hago por ella. Claro, que cabe decir que ella es la que se ha chutado más bichos por mí que yo por ella, en fin, creo que ella me quieres tres cucarachas y unas cuántas hormigas! Eso es amor!
Ese dicho ridículo de te quiero de aquí a la luna y de regerso, me queda corto. Creo que tengo una nueva medida: "te quiero dos cucarachas encima!" Soy disgustante lo sé... son los estragos de los desvelos y la pobreza.
Había una película situada en NY que trataba de cucarachas parlantes, era simpática. Y no hablo de Mimic... Faltaba más! Ahora cuando pienso en los amores de mi vida voy a pensar en plagas! Porque también cuando veo ratas pienso en Número1 y no porque sea yo una grosera insultante, sino porque había un ratón en su casa y le daba miedo. Y bueno, una prueba de amor de su parte era quedarse al teléfono horas, aún sabiendo que podía salir "Mickey" en cualquier momento de su guarida. Quizá lo significativo de estas desvariantes anécdotas es como los miedos más bobos y las emociones más ridículas terminan uniéndonos a las personas que queremos.
En fin, aprovecharé nuestros desencuentros y la falta de actividades en tiempo "real" es decir mi periodo vacacional y de espera, para postear muchas entradas viejas guardadas en mi libreta. También aprovecharé el tiempo para pensar una rsepuesta a las preguntas de Meztli. Sirve que mientras reflexiono me siento llena de ella, llena de él y no estaré tan sola mientras extraño a dos!

Thursday, April 30, 2009

Siempre sigo viva

Mi canción favorita desde tiempos remotos es "I Will Survive." Cuando una es hedonista y sabe que va a entregar cada pedacito de sí misma, sólo le queda por consuelo tener la certeza de que se va a sobrevivir siempre pase lo que pase. Y pienso en mi como una cucaracha emocional capaz de sobrevivir a cualquier bombardeo atómico al que decida someterme. Que prefieres no casarte porque tienes planes de grandeza, ir a Argentina y explorar el mundo... POW!!! Sobrevivo! Que te da pena que vean que soy artista y de las raras que se sienten feministas... POW!! PLUM!!! Sobrevivo! Que prefieres llevar a NY a tu nueva amante porque es más emocionante Y TETONA que yo! PUAJ! PLUM! POW!! CUAS!!!! Sobrevivo.
Que me gustas, pero no tanto para hacer enojar a mi madre... Que me encantaría que te quedaras y llevarte a conocer el mediterráneo en bote, en unos años cuando pueda comprar el bote... Que necesito que le masajees las patas a mi madre, porque si me quieres la quieres... Que mi tren todavía no para en esta estación... Que sigue sin parar y sigue sin parar y sigue sin parar... Que si mis gallinas no pueden andar con cualquier gallo... Que si te quiero un chingo pero no voy a atravesar el trópico de cáncer para verte porque tengo tos... Que si no voy a pelear con mi madre, mi abuela y mis tías por tí... Que si te quiero un chingo, pero ella me da penita y no la voy a hacer sufrir (este argumento extrañamente se repite en mi vida)... Que si al final de cuentas hay quincemil cosas más importantes en el Universo que una mujer... Que sí te amo pero...
POW!! WOW!! ZAZ!!! PUM!!!! SPLAT!!!
Bujuju y todo resuelto...
Tres lagrimones, un pare de lloraderas en la regadera. Echarle la culpa al pendejo que nunca se dejó besar en prepa y me ocasionó traumas de por vida. Echarle la culpa a un posible embarazo no confirmado y jamás sabido... Echarle la culpa a la viudedad de mi alma. Y siempre, siempre, siempre sobrevivo.
Llega un momento en que me fastdia la consciencia de esa supervivencia. ¿De verdad no habrá nada que me haga no sobrevivir? ¿Es necesario tanto dolor? Sí, sí lo es, porque sólo así puedo vivir el placer con tanta magnitud. Una montaña rusa.
Y bueno, hoy voy a sobrevivir. Y estoy emputada de saberlo. Encabronada de darme cuenta que aunque decida o no llorar como quiera va a pasr el tiempo y voy a sobrevivir. Hoy he decidio dejarme llevar sin tomar actitudes maduras. No quiero ser madura. Quiero hacer un berrinche. Quiero llorar y estallar y arañar las paredes del coraje. Pero tampoco lo voy a hacer porque mis uñas no tienen la culpa de nada, y la verdad tampoco me late arruinar la pintura.
Y poco a poco me calmo, salgo de mi estrás, me doy cuenta de que el mundo sigue girando y sólo soy yo la que se conmociona. Paren el mundo me quiero bajar, es un frase que describe lo más profundo de mi alma. De pronto quiero sentir como sienten los demás, vivir como viven los demás, pensar como piensan los demás, y dejar de una vez por todas de ser tan "única y especial," tan "intensa."
Mi reacción es exagerada, como siempre! Por eso tengo capacidad de sobrevivir a mí misma y mis reacciones. Tengo unas ganas de terminar con esta aventurita inecesaria. Sí, hay mucha emoción, muchas cosas divertidas. Pero es tan inecesaria. Es cosa tan superflua, tan vanal en momentos de crisis. Dicen que en los momentos difíciles ves a tus verdaderos amigos, y yo agregaría que encuentras a tus verdaderos amores.
En fin, que por cinco días de puente nadie ha muerto. Que a mí no tiene por qué dolerme que mi... mi nada, porque a final de cuentas no somos nada, se vaya cinco días al carajo o a donde le quede más cómodo. Que yo no tengo por qué sentir ningún tipo de frsutración en absoluto y soy una mujer lo sificientemente grandecita como para retomar su vida tan tranquilamente como cualquier día.
Así pues, que ya estuvo bueno del show de extrañar a dos o tres o cuatro, y mejor en vez de extrañar me pongo a hacer mis cosas que buena falata me hace dedicarme tiempo a mí. Tomaré los tips de un blog perdido que encontré por allí y pasaré unos días de lujo, con dos coletas, sin maquillaje y sin tener que depilarme. Voy a bordar y bordar y bordar hasta que me duelan los dedos y sobre todo voy a actuar como lo que se me ha olvidado en unmes: como una madre Santa, pura y casta, que buena falta me hace ya.
Y me voy a dejar los dramas de lado y me voy a concentrar en aprovechar para desintoxicarme de esta aventurita inecesaria. Sirve que puedo fantasear con la idea de que a su regerso, ya no tendré más ganas de verle. Ya decía yo que tenía razón, no debía gustarme tanto.
Sobreviviré. Claro que sí!

Tuesday, April 28, 2009

Números

Han pasado dos meses y seis días desde la primera propuesta de "volver a tomar fotos." No me he dejado sacar ninguna. Han pasado 26 días desde la primera vez que cogimos. Nos hemos visto 20 de 26 días. Hemos tenido, al menos, 9 encuentros íntimos. Viernes 3, sábado 4, miércoles 8, jueves 9, sábado 11, miércoles 15, sábado 18, jueves 23 y martes 28. Del mes 4. Hemos cogido por lo menos 19 veces y provocado en mí al menos 30 orgasmos. Con un ataque de risa y casi uno de llanto. Dos nalgadas. Varios No's olvidados. Alrededor de 9 condones puestos con la boca.

Nos hemos desvelado juntos en messenger al menos 3 veces a la semana. Han corrido cientos de mensajes de texto. Le he pedido un abrazo. Me he regresado dos veces a dar un beso. He inventado 15 excusas para verlo. He inventado una para no verlo. Me ha dejado tres veces en el trabajo. Me ha recogido dos veces después del trabajo. Me ha llevado un objeto olvidado al trabajo. He perdido dos ligas, un arete, una tapa de un tupper y una calceta de bebé.

Hemos tenido 5 encuentros "furtivos". Hemos estado en 4 cuartos de hotel. Nos hemos bañado juntos al menos 7 veces; 4 regaderas; un jacuzzi. Hemos dormido 5 noches y amanecido uno junto al otro 5 mañanas. Hemos tenido un mañanero. Lo hemos hecho 3 veces en la madrugada.
Me ha regalado dos Milky Way. Un blizzard de pay de queso con fresas. Varios Mc Tríos. Incontables visitas al Carl's. Una cena romántica para tres. Dos idas al cine. Un room service: dos Maruchan.

He escrito 14 entradas. He publicado 12. He llorado tres veces. Me he enojado otras tres. He escondido muchos "te quieros" dentro de un "me encantas". Le he dicho 6 veces "te quiero." Me ha dicho dos veces "te amo."

Y hay muchas, muchas cosas más que no recuerdo...

Pero, ¿quién lleva la cuenta?

Monday, April 27, 2009

Intenciones

Me voy a hacer un favor: voy a dejar de mortificarme. Voy a vivir la experiencia y punto. Si alguno de los dos me deja, ni modo y ya.
No puedo vivir ya con tanta angustia en mi cuerpo. Voy a asumir que cualquier cosa puede pasar. Que yo siempre amo más y siento más que los demás. Voy a asumir que este exceso de sentimentalidad, ni si quiera es genuino, es un subproducto de un desbalance químico en mi cerebro. Entonces, voy a gozar mis espejismos, tan reales como lo son para mí.
Me voy a dejar llevar asumiendo tal cual es que yo siempre voy a necesitar más, hostigar más y querer más que las otras personas. Siendo así, puedo tener la tranquilidad de que aunque tenga miedo, es natural que lo tenga.
La angustia que siento es por querer combatir ese miedo tratando de buscar seguridad y confianza en el otro. Por intentar no decir, no acaparara, no saturara. Y como quiera ni logro no ser yo, ni logro tener calma. No está resultando para mi emotividad. No puedo estar dependiendo de buscar "pruebas" de amor a cada minuto. No puedo estarme ofuscando por "qué van a pensar de mí si..." "qué van a decir de ..." Yo no soy una persona nueva en la vida de nadie. De hecho, por eso no me gustan las personas nuevas. Yo sí soy acosadora y sí soy abusadora.
Me voy a hacer un favor todavía más grande: voy a tomar la actitud que debí tomar desde un principio. Quien me quiera que me aguante. Y ya queda. Y si no me aguantan, pues se acaba, y si se acaba, pues ni modo, porque lo bailado, ni quién me lo quite.
Así que, adiós a los miedos, adiós a las angustias y bienvenida mi bipolaridad.