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Tuesday, June 23, 2009

Distracciones

Han pasado 24 horas desde que dijimos que habría que darnos tiempo y yo ya no puedo. No sé cuánto tiempo vaya yo a resistir el impulso de llamrle por teléfono para pedirle verlo. Es peor con tanto tiempo libre. Necesito conseguirme distracciones.
Como ya venía pensando en la posibilidad de dejar esta relación, el sábado pasado creí mejor salir a distraerme por mi lado. Bueno, eso y el hecho de que Eduardo y Michelle tenían uno de tantos compromisos sociales en los que yo no estaba incluída.
Un amigo del trabajo me presentó a una chica nueva en la ciudad, Mirta que tenía ganas de conocer antros lésbicos, así que la llevé al Entrée. Allí conocimos a otras chicas, Laura y Ale, también foráneas y terminé la noche a las 5 de la mañana del domingo. Fue una noche muy original, de aquellas que no tenía hace ya varios años, con beso de Laura y toda la cosa. Me pareció espectacular cuando me tomó las manos, las elevó al cielo y me dijo: "esa de allá es Venus que te cuida, no dejes que nadie rompa tu corazón, ni lastime tu alma, y cuando veas a Venus, piensa quye eres fuerte." A veces la vida nos manda signos en las palabras de personas a las que no volveremos a ver, fue fascinante.
El domingo, decidí hacerme cargo de la supuesta activista que soy y acudí a un evento de la diversidad.
Finalmente, ayer le envié un mensaje a Pablo y le dije: "salgo a las 10 pm, llévame a pasear, necesito distraerme." No me resulta muy atractivo pasarla horas hablando de motos y antros de Austin que quisás jamás llegaré a conocer, pero a veces resulta muy satisfactorio tener tiempo one-on-one con alguien para compartir una jarra de cerveza y unas alitas. Estas "citas que no son citas" tienen algo de encantador, incluso a sabiendas del aburrimiento que traslucen. Me gusta que los meseros y mesaras asuman cosas, que los vendedores de flores se nos acerquen y que sus vecinos supongan que me lleva a su depa para algo más que ver malas pelis.
Simplemente necesitaba yo distraerme y pensar en otra cosa y no en las cosas que me han ido llenando la cabeza durante las últimas horas como que soy tan entretenida como un Xbox.
Sí, así, de pronto me ha dado por suponer que Eduardo tiene todo lo que pueda necesitar un hombre en su vida: Esposa bonita, inteligente, atractiva, entretenida, complaciente; hijos (niño Y niña) bonitos, bien portados, agradables, obedientes; casa propia, grande, espaciosa, comfortable, limpia; autos, uno pequeño y la camioneta familiar; perro grande y jardín para carnes asadas; trabajo estable, bien remunerado, donde es el jefe; amigos y amigas; viajes a lugares divertidos con la familia; familia extensa muy cercana, con constantes eventos sociales y convivencia feliz. Tiene TODO lo que un hombre puede llegar a aspirar a los 45 años, sólo que lo consiguió a los 30. Ya no tiene NADA más que pedirle a la vida. Si acaso una amante, pero también la tenía antes de mí. Y claro, olvidé mencionar el mega centro de entretenimiento con mil pelis y juegos de video y... en fin, todo. Cualquier psicólogo o psiquiatra con dos dedos de frente y tres días de experiencia podría concluir que cuando se tiene todo llega un poco de aburrimiento. Entra la duda y viene la crisis de la edad, pero no debería ser esa a los 45? Ni si quiera podría ser por falta de aventuras, porque ha hecho mucho de camping y de blah blah, todo lo que sea que se haga en estos casos. Y espero que no le de por mencionar la moto, porque otro de esos no lo aguanto...
Yo sé que a él lo que le da la felicidad es eso, su vida perfecta donde ya está todo incluído y arreglado. Su familia, su espacio, su Staus Quo, son esas cosas las que le dan paz, sosiego y felicidad. No necesita pedirle nada más a la vida y cualquier extra es un accesorio lúdico en su escenario perfecto. No le hago falta aunque me quiera, y sí me quiere, no soy ciega y me doy cuenta que me quiere y me deasea, pero falta no le hago. De hecho, esta adición en su vida perfecta más que emoción viene a traer peligro a su estabilidad, a poner en riesgo lo que ya tiene. El peligro le exita, pero no se puede vivir en peligro eternamente, es cansado, es ilógico, irreverente, e inecesario.
Pero sí, entonces yo vengo a ser como el más reciente capítulo de Lost, o el más nuevo juego del Xbox, un entretenimiento novedoso, quizá un poco adictivo, pero entretenimiento al fin y al cabo. La otra OTRA, la fucking buddy, la booty call. Pero yo me resisto a ocupar ese rol y lo inundo de un amor y un cariño que no esperaba recibir en este momento, algo para lo que no estaba preparado aunque la idea no le moleste. Siempre y cuando los espacios para este amor se limiten a las espaldas de su esposa y las eventuales visitas a solas. Y yo no quiero eso. Yo no puedo jugar a las escondidas. Yo no soporto los clósets, ni las restricciones.
Mi ideal de realación poliamorosa implica el respeto de espacios, la conciencia de la situación. El respeto al amor que unos y otros sentimos por cada cuál. El respeto de Michelle hacia nuestra necesidad de vernos y tocarnos, el respeto de Casandra de lo mismo. El respeto a mí de tomarme en cuenta para equis y ye decisiones y situaciones que sí me afecten. Entiendo que yo no soy una relación primaria, pero no estoy dispuesta a ser una relación terciaria. Ni una relación negada o escondida.
Necesito sentirme respetada, valorada, apreciada y aceptada y sobre todo no negada por Michelle, ni mucho menos por Eduardo, porque de otra manera me vuelvo un Xbox, un entretenimiento adictivo que en el momento que ella quiera ha de dejarse por la paz y tirarse a la basura. Por eso el tiempo fuera. Porque necesitamos pensar lo que queremos y estamos dispuestos a dar. Yo sé lo que estoy esperando, y sé muy bien lo que no voy a tolerar. Y sé que así, tal cual van las cosas no me está gustando y no lo voy a aceptar ni un día más.
Porque yo no soy un extra, ni un accesorio, yo no puedo quedarme participando de su crisis de aburrimiento por tener una vida perfecta con todo y sin tribulaciones. Yo no soy un Xbox que se puede prender cada que se le da la gana, con el switch de ahorita sí y le damos un par de meses y luego lo apagamos otro tantito tiempo para que Michelle se sienta tranquila. Que se prenda cada que se aburra y si se quiere distraer de sus cosas y se apague cada que lo fastdie o abrumen mis excesos. Me quiero lo suficiente a mí como para saber que no pienso ser su puerta trasera, ni la otra, ni nada así. Que lo entienda quien lo entienda si es que lo sabe entender. A mí no me van a venir a cantar a estas alturas "delante de la gente no me mires, no me hables, no me ..." A veces siento que una no tiene por qué ponerse a dar explicaciones a nadie de por qué tal persona sabe cuál es tu refersco favorito, simplemnte lo sabe porque le importo, gracias. Y ya, y si eso le hace ruido a alguien pues muy su pedo, no, pero cada quién su vida!
El caso es que yo no voy a venir a pedirle que de su reino por una mujer, sería tan inapropiado y tan lejano a lo que quiero. Y menos que de su reino por la OTRA mujer. Yo no voy a pedirle que exponga su matrimonio y su vida perfecta y lo que le da paz y armonia. Yo no voy a llevar en mi conciencia a cuestas la ruptura de nadie. Ni me voy a romper a mi. No me voy a romper a mi exponiéndome a ver como finge monogamia en mi cara.
No puedo, ni quiero vivir con eso.
Y como me doy cuenta de que él no me necesita, y que soy un accesorio, y que Michelle está alterada y que él sufre inecesariamente tratando de acomodarse y acomodarnos un espacio a las dos en el que dudo que pueda llegar adarse una situación pacífica y agradable, mi instinto primario es dejarlo.
Algo que siempre he tenido claro es que soy capaz de amar infinitamente hasta cometer la osadía de devolver la libertad a cualquiera que se sienta atarapado en una situación difícil por mi culpa. Lo amo tanto que puedo dejarlo libre, auqnue me lleve la chingada de dolor. Libre para buscar su propia felicidad en santa paz.
Y en fin, necesito distraerme antes de que me de por llamarle y decirle que ya no puedo, que necesito verlo, que me vuelvo loca pensando que esto no ha funcionado nada bien y que habrá que dejarlo ya.

Monday, June 22, 2009

Dimensiones

Tiempo y espacio son dos dimensiones que se encuentran y desencuentran y con las cuales vivimos, o más bien a través de las cuales vivimos. Ahora pues, hay que darnos tiempo y espacio para ver qué somos el uno sin el otro. Me aterra pensar que no haya diferencia, si eso fuera así, sería prueba de que todo lo inventé yo, con mis palabras.
Existencialmente hablando todo son casualidades. Estamos aquí, nacimos, crecemos, nos reproducimos y eventualmente moriremos. Como cualquier hormiga. Como los hongos de los árboles. Románticamente nos gusta pensar en alguna diferencia, en el estado de conciencia que alcanzamos. Y la verdad es que pensar, sentir, haber adquirido conciencia de nuestro lugar en el universo no es más que un accidente biológico.
Sentir es eso, un par de sinapsis, un mecanismo de supervivencia de la especie. Algún día moriremos y en ese momento no habrá alma, no habrá magia, no habrá nada. Nuestra egoísta necesidad de "trascendencia" no es más que la huella que queremos dejar para que otro ser vivo nos recuerde y extienda nuestra existencia a través de sus experiencias de vida. Por eso buscamos quedar plasmados y definidos en el otro. Entre más personas nos "viven" más existimos. Yo te defino y tu me defines y en la intensidad y profundidad de tu experiencia de mí, más vida me das, más existo y soy más yo para siempre.
¿Cómo se mide la exitencia? ¿La conciencia de existir te hace existir más? ¿Se mide en la conciencia de otros acerca de la existencia de uno? ¿Se mide en mensajes, besos, llamadas, miradas, abrazos, cartas, palabras, canciones dedicadas y recibidas? Si fuera así, existo más que otr@s porque soy constantemente nombrada. Existo porque TU me nombras. ¿Dejaré de existir ahora? ¿Dejará de existir el sentimiento sin sus manifestaciones físicas?
A lo largo de este tiempo te he ido construyendo en mis palabras. Yo te invento y te defino y me invento la imagen de ti que yo quiero tener. Esa imagen es mía, me la quedo, me la guardo y la conservo. Tu has trascendido ya en mi, a través de mi, en el para siempre de la palabra escrita.
Existo entre otras cosas porque tu me has hecho existir. Existo para ti y por ti. Seguiré existiendo en tu cabeza. Seguirás existiendo en la mía. Hasta que mis pensamientos y tus pensamientos se agoten. Cuando eso pase, habremos muerto como las hormigas y como los hongos de los árbles. En ese momento, y sólo entonces se habrá acabado todo. Con tanto tiempo y tanto espacio, me siento trovadora barata. Cuando las dimensiones se juntan, no puedo conformarme con pensar en la simple existencia humana y termino por creer en la magia, más que en las casualidades. Termino por creer que el amor es más que biología de supervivencia.
Te amo y sin ti algo dejará de existir en mí.

Lunes otra vez

Sigo trepada en la montaña rusa. Y es lunes otra vez, pero lo estoy anticipando cínicamente, con tranquilidad, al menos sólo durará 24 horas. Un lunes no debe durar más que eso. Y luego vendrá otro hermoso martes.
Tarnquilamente agradable como el martes pasado. Mientras me besaba, en el sillón de su casa, y yo trataba de no perder ningún detalle del momento en que el Sr. Spock huía del Enterprise para encontrar su muerte en la Ira de Khan, me pasó por la cabeza la duda: ¿Cómo si estaba yo tan molesta y sentía que él no entiende mis palabras podía yo estar allí, tocándole a escondidas en lugar de ver la peli que teníamos enfrente?
Y sobre todo eso, ¿por qué estábamos a escondidas en su propia casa? ¿No se supone que Michelle sabes de qué va esto? ¿No se supone que yo he comunicado en diversas ocasiones cómo me siento y no es secreto que estoy enamorada?
Pero es obvio que no es fácil para nadie, y entonces termino cargándome con frases lapidarias que terminan siendo irrisorias como: "no se puede llevar una relación de izquierda desde la derecha!" No es fácil para Michelle y Casandra que yo esté enamorada de Eduardo. Y entonces, ¿qué hacemos? Escondernos.
Lo que pasa es que sigo siendo esta niña de prepa que se ve reflejada en shows tragicómicos, que espera señales de no sé dónde y se imagina que un día vendrá alguien a contarle al oído cualquier cantidad de tonterías. Y entonces se me torna desgarrador ser la de "martes y viernes." Y puedo ser terriblemente descarada y decir que YO tengo al de los lunes, a las de los sábados y al de martes y viernes además de la de una vez al mes y fechas especiales, pero es juego complicado. Y el revanchismo no es más que símbolo de lo mucho que me duela sentirme tan accesoria en su vida.
Y después vino el viernes. Me perdí en su mirada, en sus sonrisas, en sus abrazos y sus besos, en los te quieros dichos por mero trámite a mediados de una conversación que estuvo a punto de hacerme llorar. Lo del viernes fue para mi una experiencia extraordinaria, una que me dejó más vulnerable de lo que ya estaba y sobre todo más enamorada.
Fginalmente, el sábado y el domingo dieron paso a otro de esos episodios "necesito demostrarle a Michelle lo importante que es para mi dejando claro lo poco relevante que eres tu en mi vida". Y damos comienzo a un lunes más. Otra semana de Montaña Rusa en la que lo único que me queda por esperar es a que sea media semana para estar hasta arriba.

Sunday, June 14, 2009

Lunes

Todos los lunes amanezco con una certeza: es tiempo de terminar esta relación. Luego, hacia mediados de semana entre miércoles y jueves estoy convencida que no puedo permitirme acabar con algo que me hace la más feliz y llego al fin de semana desolada. Todos los lunes amanezco con la certeza de que es hora de terminar.

No importa cuán bien o mal me lo haya pasado el día anterior. Los domingos suelen ser buenos, aún así, el lunes estoy segura que ya no puedo dar un paso más. La promesa de una nueva semana me invita a comenzarla libre de turbulencias emocionales.

Todos los días de la semana, y doble los domingos, lo quiero. Todos los días quiero platicar, verle en persona, pero son pocos los que se puede. Esta semana que pasó fue especial. El lunes estaba tan segura como siempre que ya no podría más y que nuevamente estaba lista para dejarlo. El martes sin embargo, recibí tres llamadas. No las esperaba, así que me hizo sentir feliz, extremadamente feliz, tanto que sigo hablando de ellas como si se trataran de un regalo excepcional. Para el miércoles me sentía yo nuevamente en las nubes. El jueves comenzó la trsiteza después de que me dejara en casa, porque comienzo a extrañarlo apenas dejo de verlo. El viernes quise verlo y él no pudo. El sábado estuvo aquí Casandra así que él y yo no coincidimos. El domingo fue día familiar y por mucho que yo lo desee, no soy familia. Así que el lunes no me queda más que querer dejarlo.
Es que el amor es así, así así, dice la canción. Yo me emociono con cualquier gesto suyo. A estas alturas él y yo ya sabemos que yo voy a estar siempre disponible y dispuesta a hacer lo que quiera.

Si no me llama, ni me escribe, ni se conecta, ni me contacta, ni da señales de vida, no importa porque me contentaré leyendo conversaciones viejas o escribiendo algo relacionado a con él. Declarándole mi amor intenso, describiendo y analizando nuestra “relación” con pelos y señales. Su tiempo se ha convertido en un regalo muy preciado, cada vez más escaso y cada minuto me sabe a eternidad y me deja deseando más.

Me encantaría lograr que él entendiera lo que me pasa. Quiero que sepa que lo que me pida no podré negárselo. Quiero apelar a su sensibilidad y que termine ya con esto, porque yo no puedo.

Colecciono nuestras conversaciones por hobby, por posesividad, pero sobre todo porque es lo único de él que puedo conservar y a lo que puedo aferrarme. Hay algunas que no me hubiera gustado tener, hay muchas que no necesito guardar para recordar. Hay unas que, de verdad, quisiera olvidar o que no hubieran sucedido nunca.

La semana pasada en un chat me preguntó, algo vagamente, si estoy feliz con el “nivel de relación” que puede darme o que llevamos o que tenemos. Me hubiera gustado que no lo preguntara porque algo en mi me obligó compulsivamente a pensarlo y pensarlo y darle mil vueltas para lograr contestarle. Previo análisis, previa semana y media de comerme el coco en regodearme en el tema, me veo impulsada a contestarle.

Es un cínico, no me cabe duda. A veces pienso, pero si ya sabe la respuesta para qué me lo pregunta! Quizá no, porque yo misma vacilo en las opciones. Todo depende del día, de lo que él quiera escuchar, de lo que yo me sienta con ánimo de compartir. Si lo veo en positivo, sumando y agregando cosas, no me queda más que aceptar, como él mismo lo planteó que hace dos meses y medio no tenía ni si quiera esto. Así que soy la más feliz. Antes no había nada y como valor agregado a mi vida resulta una experiencia excepcional, altamente recomendada. Esa es la respuesta simple y risueña.

Ahora bien, es fácil darse cuenta de que yo soy más que simple y risueña. Por mucho que me ría de mi misma cantando cada noche que “me basta con un poco de tu amor”, y por mucho que sí me baste porque de amor nadie se muere y al final siempre sobrevivo y además siempre digo que sí (que sí a todo, que sí a vernos más tarde, que sí a vernos otro día, que sí a seguir platicando después, que sí a cuando él pueda) por mucho que sea que pueda aguantarme: ¡Me fastidia! Por mucho que sea me duele no ser más que sexo casual y quedar siempre para otro día porque yo es obvio no soy ni remotamente una prioridad.

El hecho de que acepte las cosas tal cual son, no significa que me hagan feliz. Solo es muestra de que sé comportarme como ser civilizado. Es muestra de que entiendo que a veces necesito conformarme con lo que puede darme para seguir teniendo lo que sí quiero.

Acepto su “nivel de compromiso” (neta, ¿qué diantres significa eso?) porque no me queda de otra si quiero seguirlo viendo.

¿Estoy conforme pues con lo que tenemos?

Sí y no. Me encanta poder verlo a solas al menos una vez a la semana, bueno cuando logra al menos darme eso. Me vuelve loca de alegría percibir sus esfuerzos. Aunque a veces me pregunto si no serán los esfuerzos de media semana sólo una compensación porque sospecha que ando de malas en esos momentos.

Aprecio mucho cuando me incluye en sus planes. Adoré el domingo anterior cuando pasamos todo el día viendo películas y este miércoles en el parque de diversiones. Planes familiares, muy lindos. A estas alturas estoy dispuesta a jurar que adoro la última vez que estuvimos a solas, aunque fuera una hora.

De hecho, mi problema es justo ése, me gusta tanto, me la paso tan bien, que deseo repetirlo de inmediato y es cuando me entra la ansiedad y la “locura” y el enojo. Todos al mismo tiempo. Me tiro un berrinche como lo haría cualquier niño pequeño al que le niegan lo que quiere.

¡Quiero! ¡Quiero! ¡Quiero! Quiero tenerlo ya, tocarlo, estar con él al instante mismo en que comienzo a pensarlo. Me descubro anhelando momentos que quizá él no espere. Percibo que él no anticipa con el mismo deseo nuestros encuentros. Él dice que menosprecio sus sentimientos. Me temo que se tan poquito de ellos que no puedo más que adivinarlos.
Odio los lunes por sentirme tan desolada y enojada. Me da no sé qué por descalificarme, sentirme ridícula, idiota, tonta, por reconocerme desubicada y enajenada. Me da por llamarme obsesiva y loca. Me da por terminar pidiéndole que se de por enterado de lo que siento, pero que no me haga caso porque son cosas de niña chiflada que luego se me van a pasar. Me da por decir todo esto porque me da terror que actúe en consecuencia y haga algo "maduro" como finalmente dejarme en paz. Por eso los martes me contento otra vez y espero a que siga el transcurso de la semana.

Wednesday, June 10, 2009

Algo pasa

¿Qué está pasando con Meztli? No lo sé.
Tuve a bien conocer a Meztli en uno de mis días mas rosas. Literalmente. Ella no ha dejado de recordármelo a cada oportunidad. Era yo un algodón de azúcar. Tennis rosas, agujetas de ositos, calcetas rosas, pants rosas, sudadera rosa, liguitas rosas en el pelo y un par de brochecitos, porque en aquella época yo me vestía y arreglaba más cercana a los 7 años que los 18 que tenía. Ella en cambio iba deportiva en una actitud "soy cool" pero muy "nerd." Algo que solo ella logra. Aunque desde que nos graduamos de la Universidad en su caso ya hace muchos años, ella opta únicamente por el "soy cool!"

Es guapa. Sí, mucho. Tiene buen cuerpo y facciones interesantes. Cuando tuve mi época de fotógrafa le pedí ser mi modelo. Aceptó, pero luego le ganó el recato y lo más erótico que obtuve fue unas fotos en mini shorts, bikini y una par de naranjas. El toque erótico en definitiva lo daban las naranjas.

Con el tiempo me acostumbré a esa forma de ser como liga, va y viene. A veces muy cercana y luego rebota muy lejos. Yo por mi parte, tengo otras amistades con las que me siento más a gusto y cercana. Ahora, por azares del destino parece que es una de esas épocas en que está cerca, muy cerca. Más de lo que es cómodo para mí. Y eso que yo soy abierta y entregada. Simplemente sucede que cuando sé que es temporal, o que las personas terminarán por irse no me da por entregarme igual. Y Meztli se va a alejar eventualmente cuando deje de encontrar divertido este jueguito erótico pegajoso en que nos hemos metido.

Ella tampoco está cómoda. Se puede percibir. Pero insiste en actuar como si todo fuera divertido. Algún orgullo extraño. Por mi parte no hay nada qué demostrar con ella. Si quiere coger quizá se de, pero no seré yo quien insista. ¿Qué está pasando con Meztli? No lo sé.
Un día sin temerla ni deberla, comenzó un flirteo, y de pronto estaba yo en una “orgía” bajando en ella como si fuera yo una amante experta y ella mi amada favorita. No quiero decir que no haya sido agradable, sino que fue asustador como se desarrollaron las cosas.

He tenido que aclararle ya un montón de veces que no es sexo en lo que yo estoy interesada, pero parece ser que eso le molesta. Parece también que le molesta que me interese emocionalmente Eduardo y finalmente, parece molestarle que no esté yo dispuesta a perseguirla. ¿Qué quiere Meztli? No lo sé yo, ni creo estar capacitada para averiguarlo pronto…

Thursday, April 30, 2009

Siempre sigo viva

Mi canción favorita desde tiempos remotos es "I Will Survive." Cuando una es hedonista y sabe que va a entregar cada pedacito de sí misma, sólo le queda por consuelo tener la certeza de que se va a sobrevivir siempre pase lo que pase. Y pienso en mi como una cucaracha emocional capaz de sobrevivir a cualquier bombardeo atómico al que decida someterme. Que prefieres no casarte porque tienes planes de grandeza, ir a Argentina y explorar el mundo... POW!!! Sobrevivo! Que te da pena que vean que soy artista y de las raras que se sienten feministas... POW!! PLUM!!! Sobrevivo! Que prefieres llevar a NY a tu nueva amante porque es más emocionante Y TETONA que yo! PUAJ! PLUM! POW!! CUAS!!!! Sobrevivo.
Que me gustas, pero no tanto para hacer enojar a mi madre... Que me encantaría que te quedaras y llevarte a conocer el mediterráneo en bote, en unos años cuando pueda comprar el bote... Que necesito que le masajees las patas a mi madre, porque si me quieres la quieres... Que mi tren todavía no para en esta estación... Que sigue sin parar y sigue sin parar y sigue sin parar... Que si mis gallinas no pueden andar con cualquier gallo... Que si te quiero un chingo pero no voy a atravesar el trópico de cáncer para verte porque tengo tos... Que si no voy a pelear con mi madre, mi abuela y mis tías por tí... Que si te quiero un chingo, pero ella me da penita y no la voy a hacer sufrir (este argumento extrañamente se repite en mi vida)... Que si al final de cuentas hay quincemil cosas más importantes en el Universo que una mujer... Que sí te amo pero...
POW!! WOW!! ZAZ!!! PUM!!!! SPLAT!!!
Bujuju y todo resuelto...
Tres lagrimones, un pare de lloraderas en la regadera. Echarle la culpa al pendejo que nunca se dejó besar en prepa y me ocasionó traumas de por vida. Echarle la culpa a un posible embarazo no confirmado y jamás sabido... Echarle la culpa a la viudedad de mi alma. Y siempre, siempre, siempre sobrevivo.
Llega un momento en que me fastdia la consciencia de esa supervivencia. ¿De verdad no habrá nada que me haga no sobrevivir? ¿Es necesario tanto dolor? Sí, sí lo es, porque sólo así puedo vivir el placer con tanta magnitud. Una montaña rusa.
Y bueno, hoy voy a sobrevivir. Y estoy emputada de saberlo. Encabronada de darme cuenta que aunque decida o no llorar como quiera va a pasr el tiempo y voy a sobrevivir. Hoy he decidio dejarme llevar sin tomar actitudes maduras. No quiero ser madura. Quiero hacer un berrinche. Quiero llorar y estallar y arañar las paredes del coraje. Pero tampoco lo voy a hacer porque mis uñas no tienen la culpa de nada, y la verdad tampoco me late arruinar la pintura.
Y poco a poco me calmo, salgo de mi estrás, me doy cuenta de que el mundo sigue girando y sólo soy yo la que se conmociona. Paren el mundo me quiero bajar, es un frase que describe lo más profundo de mi alma. De pronto quiero sentir como sienten los demás, vivir como viven los demás, pensar como piensan los demás, y dejar de una vez por todas de ser tan "única y especial," tan "intensa."
Mi reacción es exagerada, como siempre! Por eso tengo capacidad de sobrevivir a mí misma y mis reacciones. Tengo unas ganas de terminar con esta aventurita inecesaria. Sí, hay mucha emoción, muchas cosas divertidas. Pero es tan inecesaria. Es cosa tan superflua, tan vanal en momentos de crisis. Dicen que en los momentos difíciles ves a tus verdaderos amigos, y yo agregaría que encuentras a tus verdaderos amores.
En fin, que por cinco días de puente nadie ha muerto. Que a mí no tiene por qué dolerme que mi... mi nada, porque a final de cuentas no somos nada, se vaya cinco días al carajo o a donde le quede más cómodo. Que yo no tengo por qué sentir ningún tipo de frsutración en absoluto y soy una mujer lo sificientemente grandecita como para retomar su vida tan tranquilamente como cualquier día.
Así pues, que ya estuvo bueno del show de extrañar a dos o tres o cuatro, y mejor en vez de extrañar me pongo a hacer mis cosas que buena falata me hace dedicarme tiempo a mí. Tomaré los tips de un blog perdido que encontré por allí y pasaré unos días de lujo, con dos coletas, sin maquillaje y sin tener que depilarme. Voy a bordar y bordar y bordar hasta que me duelan los dedos y sobre todo voy a actuar como lo que se me ha olvidado en unmes: como una madre Santa, pura y casta, que buena falta me hace ya.
Y me voy a dejar los dramas de lado y me voy a concentrar en aprovechar para desintoxicarme de esta aventurita inecesaria. Sirve que puedo fantasear con la idea de que a su regerso, ya no tendré más ganas de verle. Ya decía yo que tenía razón, no debía gustarme tanto.
Sobreviviré. Claro que sí!

Sunday, April 26, 2009

Mucho miedo

Me cuesta aceptar lo que me pasa. Me cuesta darme cuenta. Y justo cuando empiezo a sentir que hago las paces con la situación, me topo de nuevo con que no soy tan fuerte, tan lista, tan hábil... ni tan fría. No tengo la inteligencia emocional para deslindar mis emociones de una situación a la que no corresponden.
Y es bien difícil explicar como algo que me pone tan feliz, me pone tan triste.
Por momentos, soy tan feliz que no lo creo. Mi alegría sobrepasa las fronteras de mi piel, me desborda. Siento líquido rosa y viscozo que emana de mis poros como dulce pegajosos de cereza. Vivo en un algodón de azúcar. Mi sonrisa le hace competencia al sol primaveral de abril. Ilumino todo a mi paso. La gente se me queda viendo. Habito una ilusión que he creado para mi y a ratitos la comparto.
"De color de rosa veo la vida hermosa."
En este nuevo mundo que habito, yo no soy yo, soy otra. Una que se da permiso a ser la más feliz, sin recato, ni tapujos, solo feliz. En mano ahora hay un bulto que es un nuevo miembro de mi cuerpo, como un anexo a la extremidad superior derecha: el celular. Cada vibración acelera mi respiración y desacompasa mi palpitar. Voy todo el día sonriendo, contenta. No es como si lo fuera, es que ya lo soy, soy la más feliz.
Por momentos luego, lo mismo que me eleva, me deja por el suelo. Siento angustia y depresión todo el tiempo. Miedo al miemdo. Miedo a dejarme de sentir bien. Miedo a sólo ser yo la que lo sienta. Miedo a esto, a lo otro, a aquello. Y justo en el momento en que siento que ya lo tengo dominado, y que puedo dejar de sentir miedo y que todo va a estar bien, sucede alguna otra cosa y vuelvo a sentir miedo.
Ya no sé qué más decir.
Sé que necesito gritar muchas cosas. sé que necesito desahogarme, ventilarme y dejar la energía fluir. Pero tengo miedo de volverme repetitiva. De pisarme la cola. De darle vueltas a lo mismo y solo volverme aburrida.
Miro el celular y el reloj tantas veces al día que me siento tonta. Juro que quiero tirarlo y dejar de depender de ese aparato. Ya no quiero estar esperando un recadito. Tengo ganas genuinas desde el fondo de mi alma, de dejar de desearlo. Siento prisa y ansiedad todo el día por estar en otra parte. Si sé que un día no lo voy a ver quiero que sea ya el día siguiente, o el siguiente o el siguiente. Mi cuerpo parece no poder estarse quieto. Mis piernas se mueven por sí solas. Prefiero estar parada que sentada. Caminando que parada. Es como si tuviera una energía tremenda acumulada en mi cuerpo. Pienso en sexo todo el día. Definitivamente, esto no es decente.
Tengo angustia generalizada. Mi cuerpo y mi psique no están preparados para sentir así, vivir así, querer así. Parece que no puedo dejar de decirlo: me sobrepasa, me desborda, explota mis límites. estoy muy sensible, parece que lloro todo el tiempo. Una persona "inteligente" podría pensar que esto no mehace feliz porque sufro todo el tiempo, pero no. Extrañamente, me exita, me apasiona, me siento feliz y soñadora hasta en clase de biología.
Estoy muy sensible. De verdad que sí lloro todo el tiempo. Me embargan emociones nuevas y viejas. Se revuelven. A veces siento tanto miedo que me paralizo. Amo a dos bandos. Extraño a dos bandos. Me siento doblemente querida. Doblemente abandonada. Doblemente vulnerable. Doblemente necesitada. Ahora soy más suceptible que antes al dolor y me da mucho miedo.
Sé que el miedo se va a ir pasando. Poco a poco. Cuando me acostumbre a sentir tanto. Cuando sienta más confianza. Cuando asimile las cosas, mis circunstancias y mi lugar.
Oigo música y todo me recuerda a algo. Soy una enamorada del amor. Adicta a la sensación. Adicta a ser apreciada, querida, amada. Adicta a escuchar linduras, cursilerías, sentir caricias. Adicta a la admiración y aceptación externa. Adicta a los besos. Adicta al sexo.
Y tal cual los adictos, tomo riegos y tomo desiciones erráticas. No me voy cuando debo. Extiendo mis estancias. Estiro los límites. Y regersa el miedo, El miedo al desgaste, a que se reviente.
No quiero parar. No quiero dejar de sentir, aunque sea tanto que me agobie. Quiero gritar y gritar y gritar todo el tiempo. No puedo permanecer contenida con tanto dentro de mi.
Monterrey, N.L., México entre el 21 y 25 de abril de 2009.

Saturday, April 18, 2009

Certezas

Hola!
Ay qué patética yo, creo la oralidad de plano no se me da ;P
Me traganto toda y me da una enorme vergüenza de oírme y que me oigan la sarta de barbaridades que puedo decir...

En fin, mejor te lo escribo, no? Así es tan fácil como darle delete y ya nadie se acuerda de lo dicho.
Me siento en el extremo de una pasión. Me siento, me reconozco molesta. Enojada. A punto de una explosión masiva irrevrente. Uno de esos terribles ataques de sinceridad que aniquilan a terceros. Y que estoy segura que te austan.
Ayer por latarde estaba yo muy contenta en mi trabajo, como cada día los últimos días. Y de pronto me inavdió una curiosidad. ¿Por qué quieres esto? ¿Cómo para qué? Y entonces algo como una certeza se me acomodó en la cavidad torácica, ja ja ja, por alguna extraña razón llevo dos semanas con dolor de esternón. Jamás me imaginé que algo tan antipoético fuera signo de alteración emocional. Y esa certeza se me empezó a encajar contra las costillas. Y me terminó por doler. Me cayó de golpe y como sorpresa no querida, darme cuenta de que no sé lo que quieres. Y que ultimadamente no me hace diferencia saber lo que quieras o desees. Porque las cosas son lo que son: un juego.
Un juego, que yo adulta responsable decidí jugar y que yo dije que yo sola me iba a hacer cargo de mis sentimientos. Y que yo sola debo hacerme cargo de ellos. Yo y no Cassandra, yo y no tu, yo y no nadie. Pero a mí mis sentimientos me omnubilan, me sobrepasan y me destrozan. Porque mis sentimientos nunca deciden hacerme caso a sentir sólo lo que deben y mi cabeza parece que no puede refrenarlos.
Y viene la parte esa en que yo soy codependiente, ja ja ja. Y soy "high maintenance" y soy posesiva y todas esas linduras con las que me califican las personas que suelen agobiarse de mí. Empezando por mí que soy la que más me agobio de mí misma.
Y termino aborreciéndome por payasa, me caigo tan mal. Me veo a mí misma desde afuera, y me digo "ay ya, no seas patética, será para menos." Pero algo en mi corazón sigue doliendo.
Y mi cabeza fría dice: "síguele, no pasa nada, igual y nadie lo va a notar". Y mi corazón más cálido dice: "pero yo quiero que lo note, necesito que lo note."
¿Ves como soy rollera? Pienso que te digo mucho y en realidad no digo nada. Por eso no puedo hablarlo, porque para cuando llegué al meollo del asunto ya se acabó el saldo o la batería, ja ja ja.
Pero al final, yo soy hedonista y me gusta mucho sentir intensamente para bien y para mal. Yo quería que esto pasara, lo que no ubico es por qué lo dejas pasar.
Y me miro, y me doy cuenta, que soy solo yo, con mi imaginación desbordada. Porque soy yo la que pasa horas en messenger, y soy yo la que manda notitas, y soy yo la que... blah, blah, blah... Sí, de hecho es eso, soy yo la que habla y se crea una historia. Lo cuál me confirma que nada es real, sino un bonito capítulo para mi autobiografía, ja ja ja
Por eso te digo que estoy enojada conmigo, y no con nadie. Y que literalmente aplica el "no eres tu, soy yo."
No tienes idea de qué humillantemente desnuda me sentí al leer "cuando se te pase la novedad" y peor que sé que es cierto. Esto es solo una novedad. Un ratito. Y tenerlo tan claro me molesta y me hace enojar más conmigo. Porque una no puede enojarse con el marido de otra que es nada más un entretenimiento de un rato, ¿verdad?
Y ayer sentí, al invadirme la certeza de que soy yo la que juego sola un juego muy peligroso, que lo que más me molestó fue pensar en cuando a tí se te acabe la novedad. Y como no podría yo con eso, mis impulsos de kamikazee me dicen que mejor antes que después y aquí no pasó nada. Porque y volvemos a sentimientos humillantes por obvios, ni modo que te pida que huyamos juntos, no? Ja ja ja Qué ridícula! Pues obvio lo tengo claro. Soy un producto de novedad que puede ser divertida un par de semanas, pero que luego cada cuál tiene que volver a la realidad.
Y mi realidad es tan aburrida. No tengo suficiente extrañando a una, ahora extraño a dos. Qué desesperación. Qué angustia. Qué sinvivir. Necesito tres pesos para comprarme una vida! Mejor 1000 para que sea de lujo!
Al final, puede ser también que yo soy una controladora y me gusta tener todas mis emociones y sentimientos en orden. Y me gusta tener el control de cada situación en mi vida. Pero contigo, por alguna extraña razón que certifico NUNCA había vivido antes, me escurrí (literalmente!) de mí misma. Ya ni para qué te digo estas cosas, verdad? Pero alguien tiene que saberlas, y mejor que seas tu, que eres el afectado. Cada vez que me he dado permiso de "enamorarme" ha sido como experimentos controlados, sobre los que yo decido cuánto y hasta dónde. Y si empiezo a sentir que me rebasa me hecho en reversa a tiempo, para no salir herida. Pero contigo, este no era el plan. Digo, cuál amor, si sólo hay sexo! Y de pronto, no sé qué fue. Y quiero saber qué fue! Exijo saber qué fue! Ni si quiera tenemos un sistema de creencias similares! Si te digo que fueron las estrellas o la irrefrenable compatibilidad Piscis-Escorpión te vas a reir de mí! Y dudo que creas en las almas. jajaja Ves como si soy patética!
Por eso estoy enojada. Porque no quiero quererte.
Día a día, gota a gota, la tensión dentro de mí aumenta. Ahora he descubierto que no sólo soy catalizador de sentimientos, sino quizá única actriz de todo este "intercambio" emocional en el que nada cambia en realidad, salvo fluidos y ciclos circadianos.
Sigo esperanzada en un mail, un mensaje, una llamada. Y no hay ningún indicador de que vaya a recibir uno.
Estoy tan molesta de darme cuenta de que la única con expectativas e ilusiones soy yo. No debo tener expectativas. No puedo tenerlas, de verdad no es correcto.
No me gusta sentirme "amante", la "otra." Ese no es mi papel. Yo he sido siempre la primera, la única, la más importante. La especial.
Tengo un dolor muy grande en el pecho. Mi corazón se rompió ayer en la tarde al darme cuenta de que no debería tenerlas, pero sí tengo expectativas.
No debo quererte, no puedo amarte, no, no, no. No debo tener expectaivas.
Y bueno, tras este ataque de sinceridad masiva, creo que ya estoy lista para verlos en la noche, con mi cara de siempre, con sonrisa de edecán de salchichonería, con amabilidad, pero tan impenetrable como me gusta ser. Obvio, lo que te corresponde a tí es dar delete a este mail. No compartirlo con nadie y no pensar mucho en él. Que mis sentimientos son míos y me toca a mí ver qué hago.
No te preocupes por contestar, ya sé que con un par de palabras después me tendrás contenta otra vez. Quizá no lo sabes, pero tienes mucho tiempo haciéndolo.
Te cuidas. Nos vemos, si me hablan, porque eso sí, dignidad ante todo, yo no te voy a hablar, ja ja ja
Besos
Atte.
Polyanna

Tuesday, April 14, 2009

Enculada o descerebrada?

Me detuve justo a tiempo. O quizá no tan a tiempo. Frente a mí en la pantalla del ordenador puedo leer las palabras de mi última búsqueda "cómo seducir a piscis?" En qué momento una mujer, básicamente fría, calculadora, intelectual y pensante se convierte en esta gelatina sin cerebro que sólo espera junto al móvil un msn que diga ":*"
El domingo lo pasé mal. Sola en casa, sintiendo escozor en todo el cuerpo. Los niños anduvieron particularmente chillones. Todo parecía provocarlos. Esperé y esperé y nunca apareció Eduardo por el messenger. Por la noche para curar mis ansias me puse a investigar más sobre el poliamor y terminé enviándoles a los 4 un artículo sobre "Derechos de la relación secundaria" y "Como tener feliz a tus parejas secundarias".
El lunes, por la mañana finalmente lo vi en messenger. No sé qué tropel de locuras salieron de mis dedos. Bueno, sí sé. El pobre hombre terminó diciendo: "temo que me pidas que huyamos juntos". Y yo con la carita esa que pone una raya horizontal en la boca. Soy una idiota. Una vieja loca. Me informó que Michelle necesita tiempo para sentirse cómoda con la situación. Ella se siente saturada con tantas emociones nuevas. Tiene miedo. La sobrepasa. ¿Y quién piensa que para mí esto es un paseo? Pero esa masa gelatinosa en la que me he convertido parece dócil, complaciente y poco asertiva. Dije que sí a todo lo que pude. Quizá un poco pasivo-agresivamente le insinué que "tengo derecho de disfrutar plenamente de mi etapa de Enamoramiento de Nueva Relación" o una mamada así de las que leí en el artículo.
Pensé que todo volvería a la normalidad para mí una vez que entrara a trabajar. La verdad no fue así. Llegué al trabajo como flotando y sonreí más de lo que normalmente suelo hacerlo. Juraría que coquetié hasta con un jovencito gay. Por la noche al volver a casa nuevamente esperé y esperé y esperé verlo aparecer de nuevo. Pero evidentemente nunca apareció. Quiero hacerme la difícil y no estar disponible. En el mundo heterosexual se supone que eso funciona, no? No lo sé, no lo recuerdo. Me agobia.
Los hombres son de marte y las mujeres de venus. Somos dos especies distintas, ni si queira estamos planeados para vivir juntos. ¿Qué diantres quiero yo ahí? Estoy enojada conmigo misma ahora porque no estoy enamorada, estoy enculada. No ha sido más que un overshot de hormonas mal plan. Simplemente no es nada. Yo no puedo estar enamorada de un hombre. Ni si quiera los aguanto. No me gusta su formade ser, de pensar, de transmitir cariño ni de sentirse y creerse el centro del universo. Estoy a punto de convertirme en una de esas ridículas mujeres frustradas que terminan por llamarles caracoles babosos, sólo por despecho.
Y pienso que mis cualidades naturales y frecuentes pueden funcionar. Con las lesbianas nos funciona. Después de todo a la segunda cita siempre llevamos el camión de mudanzas, no? Así o más estereotipos? Estoy molesta. Una parte de mi dice, déjalo fluir, deja que tsu sentimientos fluyan de forma natural, si tienes ganas de escribirle escríbele, si tienes ganas de llamrle llámale y así.
Pero ya ves lo que pasa, y lo que dicen y lo que resulta, porque luego me asalta la duda, no se supone que "ellos" necesitan su espacio personal y que necesitan sentirse libres y poco invadidos. Y después de todo eso es lo atractivo de una nueva relación, la frescura, no la angustia de "tener que cumplir". ¡Qué agobio! No me gsuta. Definitivamente ya no quiero sentir esto. No quiero. Quiero pensar que después de dos días y medio de no evrle estoy entrando a la etapa de la desintoxicación de las drogas. Esa en la que una se pone cranky y duele mucho muchísimo el cuerpo. El amor es una droga. Qué ilusa. El sexo genera drogas en el cuerpo, es todo y el cerbro como el de lso bebés agradece en el imprinting al primero que mira cuando eso pasa. Como los elixires.
Ingenua yo, hasta le mandé una canción. Ahora me siento tan ridícula. Creo que me voy a esconder el resto de la semana. Es hora de moverse y saltar a la siguiente cama. No voy a poder con esto. Necesito recuperar mi frialdad y sobre todo, mi cerebro.