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Thursday, June 25, 2009

Cartilla de derechos de la relación secundaria

Esta cartilla la encontré en: http://www.xeromag.com/fvsecondary.html
y me tomé la libertad de traducirla como el Universo mejor me a entender:
1. Tengo el derecho a ser tratada con honestidad, integridad, compasión y sensibilidad ante mis necesidades.
2. Tengo el drecho, y la responsabilidad, de entender claramente las reglas de la relación. Cuando entre a una nueva relación, tengo el derecho a tener normas y las razones detrás de éstas claramente explicadas y tener todas mis preguntas aclaradas. "Porque así es" no es una respuesta; si no entiendo las razones para las reglas, quizá pueda inintencionadamente violar el espíritu de esas reglas, incluso aunque me apegue a ellas. No se vale agregar o cambiar reglas sin explicaciones. No pueden esperar de mi que vaya a ir descubriendo las reglas que gobiernan nuestra relación al ir rompiéndolas accidentalmente y dejando que exploten en mi cara.
3. Tengo derecho a ser parte de las discusiones y decisiones que me afecten directamente a mi, siempre que sea práctico y posible. Es injusto que me vengan a contar los cambios en la forma y reglas de mis relaciones después de que las decisisones hayan sido tomadas. Aunque no es razonable para mi esperar el derecho total a la toma de desiciones en todos los aspectos de la relación primaria: por ejemplo, no podré decidir a dónde se muda la pareja primaria por un nuevo trabajo, pero espero ser parte de las negociaciones que directamente impactan mi relación y la forma que ésta toma.
4. Tengo derecho y responsabilidad de poner límites claros a las obligaciones que me corresponden. Una falta de pareja primaria o de otra secundaria no significa que todos mis esfuerzos, recursos y tiempo están disponibles para esta relación. De la misma forma en que yo no puedo monopolizar el tiempo de mis parejas, mis parejas no pueden esperar monopolizar el mío.
5. Tengo el derecho a pedir a mi pareja que se comprometa y busque mediar siempre que sea posible. No siempre debo ser yo la única que haga cambios y se esté adaptando todo el tiempo.
6. Tengo el derecho a tener relaciones con personas, no con relaciones. Esto quiere decir, que tengo el derecho a llevar a cabo mi relación con un ser humano vivo y pensante, más que con la relación establecida de la cuál forma parte y/o con su set de reglas. Tengo derecho a pasar tiempo con cada individuo por separado tanto como en grupos.
7. Tengo derecho a esperar que los planes hechos con mi pareja no sean cambiados a último minuto sólo porque su pareja primaria tuvo un mal día. Como secundaria, yo paso por mis días malos a solas y tengo derecho a esperar que los cambios de último minuto pasen solo en situaciones inevitables y muy raras.
8. Tengo el derecho a un equilibrio entre lo que entrego a la relación y lo que recibo de regreso: principio de reciprocidad.
9. Tengo derecho a ser tratada como una individua igual (que es diferente a ser tratada igual que a cualquier pareja). Merezco que mi pareja pase tiempo en mi mundo así como yo paso tiempo visitando el suyo. Mis gustos, disgustos, deseos, chiflazones, no deben ser ignoradas tan solo porque yo sea una pareja secundaria.
10. Tengo derecho a disfrutar del Enamoramiento de Nueva Relación (dentro de lo razonable), la pasión y momentos especiales con mi pareja sin sentir culpa o andar pidiendo perdón por ello.
11. Tengo derecho a la privacidad. Los detalles de intimidad física y las conversaciones de intimidad emocional no deberían ser compartidos sin mi conocimiento, e idealmente tampoco sin mi consentimiento. Esto no quiere decir que yo tenga el derecho a ocultarle las cosas a otres miembros de la relación; simplemente significa que puedo disfrutar de los derechos básicos de la privacidad que cualquiera de los demás puede.
12. Tengo derecho a que me digan la verdad todo el tiempo. Esto incluye el derecho a saber acerca de miedos, dudas, o detalles de importancia que puedan ir surgiendo, al momento en que surgen y no después de que son tan grandes que no se pueden abordar. No me digas lo que crees que quiero oir; dime la verdad, eso es lo que necesito oír.
13. Tengo el derecho a tener y expresar todas mis emociones. Yo concientemente y con ganas acepto que ser secundaria pone límites en muchas cosas (por ejemplo, compartir fechas especiales, vacaciones, o tener a mi pareja en momentos de crisis). Mi aceptación de esa posibilidad no significa que no estaré decepcionada o incluso triste en esos momentos. Además, ser secundaria daña mi seguridad emocional (sobre todo al principio) y quizás haya veces en que necesite refuerzo en cuanto a cómo y dónde encajo yo en la vida de mi pareja. Prometo que haré lo mejor que pueda para evitar culpas, dramas, berrinches y pucheros, pero yo pido de mi pareja y su(s) pareja(s) que acepten las expresiones razonables de duda, decepción y demás de mi parte.
14. Tengo derecho no sólo a ser tolerada sino activamente deseada por todo mundo en la relación primaria. Tengo el derecho a sentir que no soy un problema o un "acuerdo", sino un valor agregado. Quizás esto suene poco razonable para algunas personas, pero la verdad es, que si no soy querida por las parejas de mi pareja, eso tiene un efecto negativo en mí. Cuando estoy en una relación con una persona, estoy en la relación con todas las personas con las que se relaciona a su vez, especialmente las parejas primarias. Incluso si no hay conexión romántica entre nosotras. Si soy resentida en cualquier forma, por cualquiera de ellas, ese resentimiento mina mi relación secundaria y le impide volverse real. Se cuela entre las reglas que son creadas y las definiciones que se han puesto. Cuando una pareja tiene problemas con una relación poliamorosa, puede tender a afectar negativamente a la pareja secundaria, creando infelicidad para todos. La compasión demanda que todas las involucradas trabajen para resolver cualquier resentimiento que pueda existir de parte de cualquier miembro de la relación primaria hacia la secundaria, o de secundaria a secundria.
15. Tengo el derecho a tener voz en la forma que toma la relación. Soy una persona, con mis propias necesidades y mis propias ideas acerca de lo que es importante en la vida; incluso cuando me estoy uniendo a una relación preexistente, tengo derecho a decidir en cuanto al tiempo que paso con mi amante y algunas otras cosas acerca de la forma y estructura de la relación. Si mi pareja intenta imponerme acuerdos preexistentes acerca de la forma, el tiempo o las circunstancias bajo las cuales puedo pasar tiempo consigo, tengo derecho a opinar si esos acuerdos llenan mis necesidades y tengo derecho a que mi pareja y su pareja me oigan y consideren lo que tengo por decir. Eso no significa que hagan todo lo que yo digo, pero sí que debo tener una voz que se escuche.

*******************

Estas reglas me han parecido lo mejor de lo mejor. Al redactarlas en español y primera persona he logrado hacerlas mías y ahora me siento empoderada y menos asustada acerca de loq eu siento y quiero pedir. No puedo seguirme sintiendo escondida y menos como si lo que yo estuviera sintiendo estuviera mal.

Tuesday, June 23, 2009

Distracciones

Han pasado 24 horas desde que dijimos que habría que darnos tiempo y yo ya no puedo. No sé cuánto tiempo vaya yo a resistir el impulso de llamrle por teléfono para pedirle verlo. Es peor con tanto tiempo libre. Necesito conseguirme distracciones.
Como ya venía pensando en la posibilidad de dejar esta relación, el sábado pasado creí mejor salir a distraerme por mi lado. Bueno, eso y el hecho de que Eduardo y Michelle tenían uno de tantos compromisos sociales en los que yo no estaba incluída.
Un amigo del trabajo me presentó a una chica nueva en la ciudad, Mirta que tenía ganas de conocer antros lésbicos, así que la llevé al Entrée. Allí conocimos a otras chicas, Laura y Ale, también foráneas y terminé la noche a las 5 de la mañana del domingo. Fue una noche muy original, de aquellas que no tenía hace ya varios años, con beso de Laura y toda la cosa. Me pareció espectacular cuando me tomó las manos, las elevó al cielo y me dijo: "esa de allá es Venus que te cuida, no dejes que nadie rompa tu corazón, ni lastime tu alma, y cuando veas a Venus, piensa quye eres fuerte." A veces la vida nos manda signos en las palabras de personas a las que no volveremos a ver, fue fascinante.
El domingo, decidí hacerme cargo de la supuesta activista que soy y acudí a un evento de la diversidad.
Finalmente, ayer le envié un mensaje a Pablo y le dije: "salgo a las 10 pm, llévame a pasear, necesito distraerme." No me resulta muy atractivo pasarla horas hablando de motos y antros de Austin que quisás jamás llegaré a conocer, pero a veces resulta muy satisfactorio tener tiempo one-on-one con alguien para compartir una jarra de cerveza y unas alitas. Estas "citas que no son citas" tienen algo de encantador, incluso a sabiendas del aburrimiento que traslucen. Me gusta que los meseros y mesaras asuman cosas, que los vendedores de flores se nos acerquen y que sus vecinos supongan que me lleva a su depa para algo más que ver malas pelis.
Simplemente necesitaba yo distraerme y pensar en otra cosa y no en las cosas que me han ido llenando la cabeza durante las últimas horas como que soy tan entretenida como un Xbox.
Sí, así, de pronto me ha dado por suponer que Eduardo tiene todo lo que pueda necesitar un hombre en su vida: Esposa bonita, inteligente, atractiva, entretenida, complaciente; hijos (niño Y niña) bonitos, bien portados, agradables, obedientes; casa propia, grande, espaciosa, comfortable, limpia; autos, uno pequeño y la camioneta familiar; perro grande y jardín para carnes asadas; trabajo estable, bien remunerado, donde es el jefe; amigos y amigas; viajes a lugares divertidos con la familia; familia extensa muy cercana, con constantes eventos sociales y convivencia feliz. Tiene TODO lo que un hombre puede llegar a aspirar a los 45 años, sólo que lo consiguió a los 30. Ya no tiene NADA más que pedirle a la vida. Si acaso una amante, pero también la tenía antes de mí. Y claro, olvidé mencionar el mega centro de entretenimiento con mil pelis y juegos de video y... en fin, todo. Cualquier psicólogo o psiquiatra con dos dedos de frente y tres días de experiencia podría concluir que cuando se tiene todo llega un poco de aburrimiento. Entra la duda y viene la crisis de la edad, pero no debería ser esa a los 45? Ni si quiera podría ser por falta de aventuras, porque ha hecho mucho de camping y de blah blah, todo lo que sea que se haga en estos casos. Y espero que no le de por mencionar la moto, porque otro de esos no lo aguanto...
Yo sé que a él lo que le da la felicidad es eso, su vida perfecta donde ya está todo incluído y arreglado. Su familia, su espacio, su Staus Quo, son esas cosas las que le dan paz, sosiego y felicidad. No necesita pedirle nada más a la vida y cualquier extra es un accesorio lúdico en su escenario perfecto. No le hago falta aunque me quiera, y sí me quiere, no soy ciega y me doy cuenta que me quiere y me deasea, pero falta no le hago. De hecho, esta adición en su vida perfecta más que emoción viene a traer peligro a su estabilidad, a poner en riesgo lo que ya tiene. El peligro le exita, pero no se puede vivir en peligro eternamente, es cansado, es ilógico, irreverente, e inecesario.
Pero sí, entonces yo vengo a ser como el más reciente capítulo de Lost, o el más nuevo juego del Xbox, un entretenimiento novedoso, quizá un poco adictivo, pero entretenimiento al fin y al cabo. La otra OTRA, la fucking buddy, la booty call. Pero yo me resisto a ocupar ese rol y lo inundo de un amor y un cariño que no esperaba recibir en este momento, algo para lo que no estaba preparado aunque la idea no le moleste. Siempre y cuando los espacios para este amor se limiten a las espaldas de su esposa y las eventuales visitas a solas. Y yo no quiero eso. Yo no puedo jugar a las escondidas. Yo no soporto los clósets, ni las restricciones.
Mi ideal de realación poliamorosa implica el respeto de espacios, la conciencia de la situación. El respeto al amor que unos y otros sentimos por cada cuál. El respeto de Michelle hacia nuestra necesidad de vernos y tocarnos, el respeto de Casandra de lo mismo. El respeto a mí de tomarme en cuenta para equis y ye decisiones y situaciones que sí me afecten. Entiendo que yo no soy una relación primaria, pero no estoy dispuesta a ser una relación terciaria. Ni una relación negada o escondida.
Necesito sentirme respetada, valorada, apreciada y aceptada y sobre todo no negada por Michelle, ni mucho menos por Eduardo, porque de otra manera me vuelvo un Xbox, un entretenimiento adictivo que en el momento que ella quiera ha de dejarse por la paz y tirarse a la basura. Por eso el tiempo fuera. Porque necesitamos pensar lo que queremos y estamos dispuestos a dar. Yo sé lo que estoy esperando, y sé muy bien lo que no voy a tolerar. Y sé que así, tal cual van las cosas no me está gustando y no lo voy a aceptar ni un día más.
Porque yo no soy un extra, ni un accesorio, yo no puedo quedarme participando de su crisis de aburrimiento por tener una vida perfecta con todo y sin tribulaciones. Yo no soy un Xbox que se puede prender cada que se le da la gana, con el switch de ahorita sí y le damos un par de meses y luego lo apagamos otro tantito tiempo para que Michelle se sienta tranquila. Que se prenda cada que se aburra y si se quiere distraer de sus cosas y se apague cada que lo fastdie o abrumen mis excesos. Me quiero lo suficiente a mí como para saber que no pienso ser su puerta trasera, ni la otra, ni nada así. Que lo entienda quien lo entienda si es que lo sabe entender. A mí no me van a venir a cantar a estas alturas "delante de la gente no me mires, no me hables, no me ..." A veces siento que una no tiene por qué ponerse a dar explicaciones a nadie de por qué tal persona sabe cuál es tu refersco favorito, simplemnte lo sabe porque le importo, gracias. Y ya, y si eso le hace ruido a alguien pues muy su pedo, no, pero cada quién su vida!
El caso es que yo no voy a venir a pedirle que de su reino por una mujer, sería tan inapropiado y tan lejano a lo que quiero. Y menos que de su reino por la OTRA mujer. Yo no voy a pedirle que exponga su matrimonio y su vida perfecta y lo que le da paz y armonia. Yo no voy a llevar en mi conciencia a cuestas la ruptura de nadie. Ni me voy a romper a mi. No me voy a romper a mi exponiéndome a ver como finge monogamia en mi cara.
No puedo, ni quiero vivir con eso.
Y como me doy cuenta de que él no me necesita, y que soy un accesorio, y que Michelle está alterada y que él sufre inecesariamente tratando de acomodarse y acomodarnos un espacio a las dos en el que dudo que pueda llegar adarse una situación pacífica y agradable, mi instinto primario es dejarlo.
Algo que siempre he tenido claro es que soy capaz de amar infinitamente hasta cometer la osadía de devolver la libertad a cualquiera que se sienta atarapado en una situación difícil por mi culpa. Lo amo tanto que puedo dejarlo libre, auqnue me lleve la chingada de dolor. Libre para buscar su propia felicidad en santa paz.
Y en fin, necesito distraerme antes de que me de por llamarle y decirle que ya no puedo, que necesito verlo, que me vuelvo loca pensando que esto no ha funcionado nada bien y que habrá que dejarlo ya.

Friday, June 12, 2009

Expectativas

Lo que sucede con las relaciones entre las personas es que al irse conociendo se van creando expectativas. Al inicio es imposible saber qué esperar, pero con el tiempo se pueden adivinar ciertas respuestas a situaciones dadas. También sucede que se va adquiriendo la confianza de pedir lo que se desea y crecen las expectativas.
Sucede en las amistades, en los noviazgos, incluso hasta en las relaciones laborales. Hay ciertas personas de las que esperamos más que de otras y ciertas otras que nos sorprenden. Yo comienzo a tener expectativas de Meztli y hasta de Michelle, pero sobre todo de Eduardo. Espero ciertas atenciones. Y creo que él ya va notando cuando me estoy empezando a sentir "abandonada". Me gustaría realmente que para mi fuera tan facil como tener sexo sin amor, pero creo que con él no puedo, me parece tan extrañamente facinante que no amarlo queda fuera de la ecuación.
Y entonces suceden cosas raras. Cosas como una semana de vernos y hablar poco, que se remata con un día entero de pasarla juntos en las actividades más encantadoramente geeks del universo. Un domingo familiar aderezado de Star Trek. Y me derrito. Y llega el lunes y muero ya por verlo, pero no hay forma. Y el martes, mientras comenzaba a escribir una carta con las mil razones por las cuales habría que intentar dejar esta relación en nivel de amistad platónica una vez más, recibo una llamada y más tarde otra y se completan tres a lo largo del día. Y entonces estuve a punto de arrancar la hoja y tirar la carta a la basura y darme de topes porque es obvio que yo una relación platónica con él nunca más voy a volver a tener.
Entra en escena Pablo. Pablo es un amigo de mil años que ahora pasa muchas horas conmigo. Anda arrastrando la cobija por su próximo divorcio y quiere que lo "enseñe a ligar." Nótese aquí el cue para "coge conmigo por compasión sin que te importe un bledo enamorarte". Y él no tiene ni idea que yo ahorita no podría coger con ningún otro hombre, porque TODO en mi grita intensamente el nombre de Eduardo. Mis poros destilan ansiedad por el cuerpo de Eduardo y si Casandra supiera que siento esto me mandaría a la mierda y de regreso, tres veces seguidas.
Así pues noche sí y noche también, Pablo me invita a salir. Habla horas de cuánto le gustaría besarme y que le enseñara a ligar con equis y ye mujeres, y luego me da sus "consejos" para ligarlas yo. A mi termina por darme ternurita y con tal de no regresar a casa acepto la invitación de tacos y cervezas, incluso entre semana.
El martes llegué a casa, sintiéndome una Diosa de la decencia por haber logrado esquivar con tal destreza todas las insinuaciones de Pablo, pero sobre todo llegué sintiendo las terribles ganas de que avanzara el día más rápido para ver a Eduardo. En realidad, a veces siento que podría conformarme sólo con verlo y verlo y verlo. Así que impulsada por el alcohol y las ganas de vaciar mi corazón le escribí un mail, lo más dulce que pude permitirme.
Me fui a dormir y al despertar revisé mi correo de regreso. Y ahí estaba, por primera vez una respuesta decente que podría hacerme sentir ligeramente correspondida. En realidad, fue una respuesta que me ha dejado como gata complacida por lo menos para cinco días. Tres llamadas y un mail! Y para rematar ese día lo vi, en plan familiar.
Hemos salido con unos amigos a llevar a nuestros chiquitines al parque. Terminamos cenando en su casa y pude platicar más tranquila también con Michellen(bueno, es que de verdad estoy intentando conquistar a esta mujer, y me siento clueless).
Cuando todavía estábamos en el parque, recibí un mensaje de móvil por parte de Meztli. "¿Dónde está la comuna ahorita? Podría usar un poco de compañía." Independientemente del descaro de tal pregunta, me pareció enternecedor que fuéramos su opción para buscar refugio. Meztli no tiene idea de que cada día, poco a poco, pasivo-agresiva o no, se va volviendo importante en mi vida.
Al llegar a cenar a casa de Eduardo ella ya estaba allí. Fue un poco penoso para mi con los amigos negarles el ofrecimiento de regresarme a mi casa. Ellos no tenían idea de que me quedaría a dormir con Eduardo y Michelle eas noche, ni mucho menos imaginarían todas las cosas que pasan en nuestras noches. Pero Meztli sí que lo sabe y decidió (con un poco de insistencia de mi parte) extender su estadía más allás de la media noche.
Conforme fue transcurriendo la velada, nos quedamos en el sillón frente a la gran pantalla en la sala de tele, solo Meztli, Eduardo y yo. Veíamos unas fotos e imágenes varias que ella quería compartirnos, pero poco a poco se fue tornando en un mal pretexto para no irse. Y parecía que ninguno de lo tres podía expresar lo que queríamos o esperábamos que sucediera esa noche. Eduardo tomó mis manos y las llevó a su entrepierna como suele hacerlo sin reparo. Y acto seguido se dedicó a las tetas de Meztli. Me excita verlo. Me excita sentirlo emocionado. Me excita acariciarlo y últimamente todo parece indicar que me excita ser su moqueta, felpudo, tapete, whatever...
Es evidente que mi formación feminista se incrusta y aparece en los momentos más inapropiados en la vida. El punto es que no me agradó sentirme simplemente objeto de placer, sin ser sujeta receptora como contraparte equitaiva del intercambio sexoafectivo, o lo que es lo mismo, si no me pelan, como por qué estaría yo allí dando a manos llenas. La parte compersiva del asunto diría que eventualmente, Meztli tomaría mi lugar en la entrepierna del señor y yo me convertiría en la parte receptora y que al ver todo el placer que les da sentirse tan amados yo debería volverme loca de éxtasis y placer por darles tanto cariño. Sin embargo, soy realista y reconozco hasta dónde puedo esperar y comparo mis expectativas ideales con las reales.
En pocas palabras: morí de celos y si estaba tan a gusto con las tetas de la otra, yo bien podía proceder a lavarme los dientes como efectivamente lo hice y despedirme para ir a dormir. No esperaba que el efecto fuera a ser que ella quisiera irse a su casa, pero tampoco voy a engañar a nadie diciendo que me molestó que se retirara. Me siento mal, involuntariamente pongo a Eduardo en la posición de tener que escoger con cuál quiere estar, pero no empecé yo. Es muy difícil sentir que todo el tiempo camino sobre hielo delgado tratando de no romper el equilibrio, ni los sentimientos de nadie.
Por la mañana fue aún más penoso, ya que Eduardo me preguntó directamente si me había molestado que jugara con las bubis de Meztli y si por eso no había yo querido seguirlo acariciando. Pero no pude decir nada. No pude explicarle cómo piensa mi cabeza en momentos de estrés. Sólo atiné a explicarle el motivo de mis celos: "no te veo a solas más que dos horas a la semana y tengo que compartir tus atenciones con otra, lo siento, pero no puedo." Me sobrepasó. Creo que no me había pasado tan fuerte como hasta ese momento.
Hace tiempo atrás hablé de las expectativas. Me expliqué a mi misma que no podía tenerlas, pero las tengo. Espero atenciones que sean sólo para mí, momentos que sean sólo para mí, situaciones en las que yo pueda ser plenamente y feliz y pequeños ratitos en que sólo sea yo la que importe, el resto del tiempo me puedo fundir con las sombras, ser parte del mobiliario, lo que sea, pero primero necesito tener mis momentos sólo para mi.
Hay días en que simplemente supera mis expectativas: de pronto aparece en el messenger cuando no le espero, me sorprende con un mensaje en el momento en que he perdido la esperanza de que se acuerde que existo. Dice que me quiere o me manda un beso cuando yo pienso que ni me extraña, me invita al cine, hace tres llamadas, o finalmente después de dos meses se digna a contestar un mail. Son esos los momentos con los que quiero quedarme, creo que para todos los demás, para aparecer de sorpresa afuera de mi trabajo y para las cenas, para ser soporte emocional en momentos de tribulación, existe Pablo. Para hacerme compañía cuando estoy a solas, y para llenar mi agenda desesperantemente vacía. Casandra viene este fin, espero se llene mi agenda.
En cuanto a lo que opina Casandra de todo esto... luego hablamos...

Thursday, June 11, 2009

Polinfiel... Poly infiel

Ella says:
pues lo siento mucho, pero si no le dices tu le digo yo, porque no es justo que el par de cabrones se la pasen con madre y yo tenga que estar aquí dándote la parte emocional
Yo says:
ja ja ja
Yo says:
en eso tienes razón
Ella says:
así que... eventualmente me dirás... y eventualmente le diré
Yo says:
en fin, lo más sencillo es no hacer nada y pasarme por la tienda esta exótica y comprarme un juguetito lindo!
Ella says:
y mira, he dicho algo muy cierto... aquí estoy yo como imbécil escuchándote y el otro muy calientito con su mujer y el otro súper caliente imaginándote
Ella says:
así que como yo no estoy ganando nada de esto… le diré

Wednesday, June 10, 2009

Nada

Nada aquí es real, o tal vez sí.

Thursday, May 21, 2009

El arte de la guerra

Estoy leyendo en mi trabajo El arte de la guerra, este libro oriental que sirvio para guiar a grandes jefes de estado. Se supone que lo leyeron Napoleón y Hitler y bueno, que todo gran político debe leerlo. Allí vienen estos consejos como que debes fingir debilidad cuando eres fuerte, nunca mostrar todas tus cartas y así y así. Casandra es hija de político. Se crió leyendo a Maquiavelo y siempre ha tenido una visión clara de las cosas de la vida. Su capacidad de análisis y la frialdad con la que ve la vida me deja en una mezcla de certeza y desencanto (de la vida, no de ella). La admiro como a nadie. Creo a pie juntillas cada una de sus conjeturas. Cómo podría no creerle cuando siempre parece que sabe lo que dice. Casandra me observa con mirada fija, suspira, coloca sus dedos índice y medio en la frente y el pulgar en la mejilla, luego se agita un poco y con la misma mano, regularmente la derecha, se acaricia la frente y vuelve a posar su mano en la forma original, resopla un poco, aprieta los dientes y finalmente con voz grave y serena suelta alguna verdad. Alguna verdad absoluta. Sus verdades siempre son absolutas.
Ella conoce el arte de la guerra, y reconoce cuando alguien lo aplica. Nos ha servido en el medio del activismo. También percibe cuando alguien incluso sin saberlo, llega de forma intuitiva a ejercer poder o violencia. Se necesita una persona violenta para identificar la violencia. Hay muchos tipos de violencia. Está la física, la que acostumbramos llamar violencia, pero también hay todas esas formas sutiles, tácitas, implícitas a las que llamamos de muchas otras formas.
Dicen que en la guerra y en el amor todo se vale. También que el fin justifica los medios. Yo en cambio, a veces me da por eso que llaman ética y me encuentro un poco asustada cuando descubro que he sido víctima de violencia. No de la física, sino de la otra.
Llevo días y días y días y más días de los que puedo recordar leyendo sobre compersión. Y cada día que creo que he llegado al Nirvana, me doy cuenta que muy dentro de mí sigo siendo esa ente posesiva, monstrua verde llena de celos. Soy celosa, muy celosa. No soy celosa todo el tiempo. Ni celo sin ton, ni son. Soy celosa sólo cuando me dan motivos, y por motivos me refiero a cuando alguien viene y en mi cara suelta frases con la mera intención de miar territorios. Me encanta esa frase "miar el territorio", me parece la que mejor describe la situación.
Como Casandra anda visitándome y hemos tenido mucho tiempo de platicar, le he ido contando poco a poco las situaciones que he vivido en esta aventura poliamorosa que estoy emprendiendo. Y a veces se sorprende con mi "ingenuidad." En su opinión tengo mucha fe en las capacidades humanas. En su opinión soy medio boba por confiar tanto. le cuento los artículos que leo, le reseño los blogs, le comparto mis emociones y de pronto si suspiro le digo, "perdón, es que lo estoy extrañando un poco." Frunce un poco el entrecejo y me dice algo como: "tu sabes, Poly, antes que otra cosa soy tu amiga, soy esa amiga que siempre he sido y solo puedo decirte 'go for it', pero acuérdate que siempre he sido carrillosa y que me doy cuenta que estás contando las horas para que me vaya y puedas verlo." Luego me mira condescendiente y me da un beso. A veces, solo me da el beso, otras me aprieta la mano.
Hoy le compartí en el autobús, esa desesperación que siento por verlo y el miedo que me da que sea unilateral. Le dije que yo entiendo que todo ha sido muy rápido y que por ende comprendo que había planes previamente adquiridos en los cuales yo no me puedo acomodar. Muy sabiamente me dijo: "piénsatelo bien, Poly, porque ahorita estás jugando a la paciencia, pero luego eso se te va a ir convirtiendo en frustración si las cosas no cambian." Claro, entiendo muy bien que hay boletos comprados como con tres meses de anticipación para un evento y es natural que no haya lugar para mi en un dia preciso, porque hace tres meses no había forma de que nadie supiera que habría una relación aquí. También le expliqué que mequeda muy claro mi lugar y mi espacio porque hay días, fechas, horas y demás en donde no hay explicación para mi presencia. Y ella me ha preguntado: "¿qué va pasar si las cosas no cambian y sigue sin haber espacio para tí? ¿Te vas a conformar con eso?" Y se puso a cantarme la canción de José José de las migajas de tu amor y tal. Como estuve leyendo blogs con experiencias personales y había una en particular de una chica que prometió a su marido tener una relación primaria sólo con él y con cualquier otra persona serían secundarias, me llegó muy profunda la historia. Sobre todo, porque pasado un tiempo se dio cuenta ella de que sus sentimientos crecían y no de forma secundaria para su segundo amor.
Mis sentimientos parecen bañados en levadura. Crecen y crecen y se esponjan, y como tengo a mal hablar mucho de ellos, parece que me regodeo en ver cuánto se expanden. Anoche en la cama Casandra y yo hablamos de mis mil amores. Desde Número1 hasta su primo MNX. Hablamos de sus posibles amoras. Hablamos y hablamos y hablamos hasta que nos quedamos roncas de tanto hablar, y después cogimos. Esta semana hemos cogido como nunca. Con una intensidad desconocida para ambas. Me atrevo a decir que nos hemos redescubierto como no lo hicimos al inicio. Con una libertad plena, sin secretos, sin máscaras.
Cuando terminó de cantar y de ver mi cara de molestia por un último texto que recibí de Eduardo, me dijo al bajar del autobús: "Si yo tuviera los recursos económicos te diría'Poly, vámonos con los niños un mes a la playa' y cómo podrías decirme que no. si tengo derecho a veto y tienes que fingir que me quieres más que a nadie, cómo me dirías que no. Pero eso sería juego sucio. Lo ético sería decirte: 'Poly, platica con tu Eduardo, cómo ve que te vayas unos días'. Porque lo ético es ver por tus sentimientos, los de Eduardo, lo de Michelle, los míos, los de nuestros hijos. Lo ético es platicarlo. Me atrevería a decir, aunque no la conozco, que Michelle está jugando a no darse cuenta y seducir a su marido con 'Lalo, vamos a la Isla' o a tal fiesta o tal cosa y poner largas y pretextos para que no tenga tiempo de verte. Pero te digo, es lo que yo haría si tuviera recursos económicos y si no quisiera que estuvieras pensando en él todo el tiempo. Ya ves lo que dicen en la guerra y en el amor todo se vale."
Y luego pasó su mano por su frente y resopló otro poco. Claro, ella no conoce a Michelle, ni ha leído los artículos de compersión que le he recomendado, ella no cree que un hombre pueda tener algo más que interés sexual en una mujer, y bueno, está intentando darme por mi lado en todo este rollo sin verse muy preocupada o celosa o cualquier cosa. Yo por mi parte, acabo de sentirme nuevamente invadida por ese monstruo verde de celos, me he puesto a pensar nuevamente en ese asunto que pensaba olvidado de la Isla hace dos semanas, me he sentido violentada y como no creerle a alguien que ve las cosas fría y analíticamente desde afuera cuando dice literalmente que se han miado en el territorio para recordarme mi lugarcito afuera de él. Intento, de verdad intento sentir la dichosa compersión, y quiero creer que estos N días sin ver a Eduardo han servido para su felicidad y crecimiento personal, ¿pero y qué hago con mis locas ganas de verlo ya mismo? En fin, que de verdad no quiero estar todo el tiempo esperando en el rincón como la muñeca fea para cuando tenga un ratito que darme. Menos cuando en alguna de las conversaciones víamessenger enla distancia que tuvimos él me dijo aquello de "luego me cuantas cómo nos ayuda que Michelle esté enojada contigo." Lo cual significa que además de todo tengo que tener feliz a todo mundo. Creo que a mi El arte de la guerra no me está sirviendo de nada y que Casandra tiene razón en una verdad absoluta: yo soy muy ingenua.

Monday, May 11, 2009

Extrañando a dos

Me voy a enfocar en lo positivo. Amar a dos no es fácil. Menos cuando no la veo a ella, ni a él. Casandra en otra ciudad estudiando y Eduardo viajando por vacaciones múltiples. Luego yo, con una vida social atravesada y las cosas políticas demandantes. ¿Cuándo los voy a ver?
Pero entonces pienso en la mujer más maravillosa del universo, amándome porque sí. Sólo porque le gusto y le complace mi presencia en su vida. Pienso en cómo me extraña. En cómo cambió su vida para meterme en ella. En cómo me dio el regalo más grande que tengo en la vida: mis dos hijos! Pienso en cómo clava en mi su mirada como si no hubiera nadie más en el mundo y en cómo modula su voz para decir mi nombre en diminutivo. Cierro mis ojos y puedo sentirla compartiendo mil y un locuras. Siento su fe en mi. Eso es lo que más me llena, toda la fe que pone en mí. No en algúun logro, o una obra, sino en mi persona. Ella tiene fe en que SIEMPRE voy a estar con ella. Normalmente no es agradable que te den por sentada, pero en el caso de Casandra, es algo reconfortante, porque ella no confía ni en su sombra, y sin embargo confía en mí. Soy codependiente, me gusta sentirme necesitada.
Y luego, por otra parte, pienso en él, que no tiene necesidad de meterle complicaciones a su vida y sin embargo me involucra a mí.
Hace unas horas platicaba por messenger con Meztli. La agarré de confidente. Me preguntó:
Meztli - says:
te estas enamorando?
Meztli - says:
ilusionando?
*Poly* - says:
Es sólo que hay detalles que me destantean, y luego otros que me ubican de nuevo en la realidad y es rarísimo...
Meztli- says:
qué detalles te destantean?
*Ploy* - says:
O no sé, que me tenga paciencia! ja ja ja, siempre me intriga cuando alguien me tiene paciencia!
Meztli- says:
ahhh ok
Meztli - says:
yo te tengo paciencia?
*Poly* - says:
Cómo que mi parte desconfiada se pregunta "por qué?"
Meztli- says:
porque te queremos
Y yo, la verdad, no supe qué decir. Meztli no es la persona más indicada para este tipo de conversaciones. Ni si quiera creo que su gama de emociones abarque el punto en el que podría empezar a entenderme. Un día le dije "tu y yo podríamos ser las mejores confidentes y entendernos por estar en situaciones similares." Y aún así, eligió mentirme en una "confidencia" cuya fuente yo ya tenía clara. Así pues, me doy cuenta que aunque yo quiera no puedo pedirle más que un rato de buen humor. Pero lo relevante de nuestra conversación de hoy en el messenger es que cuando me preguntó directamente las acciones que me enamoran, no se la pude compartir.
No pude hablarle de las miradas. No pude decirle: "la forma en que me habla" o "el tiempo y mensajes que me dedica." Ni mucho menos: "los problemas en que se mete por mí con Michelle." No pude contarle nada. Pero tampoco es algo que yo pueda responderme a mí a la primera.
Llevo dos días intentando escribir una carta de amor. Por cursi que soy, y por ejercicio mental. Pero después de dos borradores y un montón de devenires, no tengo idea de qué poner. Lo que siento en un momento no es que cambie al que sigue. Lo que siento permance, lo que cambia es mi capacidad de compartirlo. Hay días que me siento inmune, como si pudiera decirle lo que fuera. Y hay otros en que tengo miedo de decir algo "inadecuado." Y la ñora de ochenta que vive en mi cabeza grita "todo es indecente e inadecuado en esta relación, jovencita!"
Pero me exita, me encanta, me hace conservar una nueva ilusión. Me gusta. Me gusta su cara, me gustan sus manos, me gustan sus ojos. Me gusta. Y a parte, me gusta él. Es decir, su forma de ser, su forma de hablar, su manera de pensar y de actuar. Es simple: me gusta. Y me siento la más ridícula: como si estuviera a punto de llevarle una serenata: "que por qué te quiero... son mil cosas a la vez!" ... Y yo con una voz ronca elevo mi canto al cielo, esperando que la luna le lleve los acordes, y me rio de mí misma y lo ridícula que soy.
Le quiero lo suficiente como para realizar rituales estéticos-sociales completamente fuera de mi ideología feminista (i.e. pelearme con el rastrillo en la regadera!). Y le quiero tanto como para aguantar las cucarachas que caminan junto a la compu por las noches cuando vengo a platicar con él por messenger. Y alguna persona suspicaz dirá: pero por Casandra también lo harás, ¿no? Cabe recordar que ella también es feminista. Aunque bueno, lo de las cucarachas claro que también lo hago por ella. Claro, que cabe decir que ella es la que se ha chutado más bichos por mí que yo por ella, en fin, creo que ella me quieres tres cucarachas y unas cuántas hormigas! Eso es amor!
Ese dicho ridículo de te quiero de aquí a la luna y de regerso, me queda corto. Creo que tengo una nueva medida: "te quiero dos cucarachas encima!" Soy disgustante lo sé... son los estragos de los desvelos y la pobreza.
Había una película situada en NY que trataba de cucarachas parlantes, era simpática. Y no hablo de Mimic... Faltaba más! Ahora cuando pienso en los amores de mi vida voy a pensar en plagas! Porque también cuando veo ratas pienso en Número1 y no porque sea yo una grosera insultante, sino porque había un ratón en su casa y le daba miedo. Y bueno, una prueba de amor de su parte era quedarse al teléfono horas, aún sabiendo que podía salir "Mickey" en cualquier momento de su guarida. Quizá lo significativo de estas desvariantes anécdotas es como los miedos más bobos y las emociones más ridículas terminan uniéndonos a las personas que queremos.
En fin, aprovecharé nuestros desencuentros y la falta de actividades en tiempo "real" es decir mi periodo vacacional y de espera, para postear muchas entradas viejas guardadas en mi libreta. También aprovecharé el tiempo para pensar una rsepuesta a las preguntas de Meztli. Sirve que mientras reflexiono me siento llena de ella, llena de él y no estaré tan sola mientras extraño a dos!

Saturday, May 2, 2009

Moneda al aire

Empiezo a sentir angustia otra vez. A veces, me pregunto si no seré adicta a esta sensación de incertidumbre. ¿Qué siento? ¿Qué me impulsa a estas acciones impúdicas similares a un suicidio político? ¿Qué raro alien me invade la cabeza y me ordena envía un correo matón? A estas alturas ya debía yo de haber dejado de usar definitivamente el correo electrónico de por vida.
Hoy a medio día platicaba con Casandra por messenger. Le platiqué cómo me siento. Le dije con lujo de detalles cada una de mis sensaciones. Y me sentí liberada. Tanto que no dudé en poner en práctica su consejo: "mándales un mail explicando cómo te sientes."
No sería la primera vez. Hace seis años, cuando ella y yo apenas empezábamos también mande un mail. Aquel mail iba dirigido a ella y su primo. Decía poco más o menos: Queridos MNX y Casandra, Quiero que les quede claro que los quiero mucho a ambos. Sin embargo, quiero que sea evidente que estoy enamorada de Casandra y no de MNX. Así que de aquí a que me vaya al DF, seguiré saliendo contigo si quieres, pero que sepas que con la que quiero es con ella.
Y bueno, pasé un par de horas de angustia, y quise esconderme bajo las piedras. Y corrí a casa de Malena, porque en aquella época siempre me refugiaba en su casa. Cuando mi moneda cayó del aire, Casandra estaba feliz de que le hubiera aclarado a su primo que quería con ella, pero molesta de que planeara seguir saliendo con él mientras que estuviera en la ciudad. Sin embargo, ella no planeaba dejar a su novia, por lo que el trato era justo. En aquella época no éramos las evolucionadas poliamorosas que esperamos llegar a ser algún día.
Por su parte, el primo MNX, llamó para decir que mientras él pudiera aprovechar mi presencia no le importaba donde estuviera mi corazoncito. Me da risa cuánto usan ese mismo argumento las personas. Yo por mi parte, me dejé querer.
Yo ahora siento angustia. Tiene ya más de 5 horas que mandé mi mail, a Casandra, Eduardo y Michelle explicando mi necesidad de ser claros con respecto a nuestros sentimientos, pero principalmente a mis necesidades afectivas.
"Como decía, he estado leyendo, me he documentado. Ya pasé por wikipedia (en
inglés) "swinging/The lifestyle" y "open marriage". Una cosa me llevó a la otra
y me di cuanta que necesito explorar más la "compersión". Será mi meta personal.
Pero bueno, sobre todo me di cuenta de que yo no soy swinger. Yo soy
poliamorosa. Yo soy de sentimientos y emociones y muy fuertes. No de nadar
cogeloneando un rato y luego olvidarme, eso a mí no me pasa ni me va a pasar. Lo
entiendo, lo admiro, lo he hecho, pero no es lo que busco en esta parte de mi
vida. La otra cosa, la que me motiva a mandar este mail, es la de la apertura. He
comprendido que necesito ser más abierta y clara."
Y bueno, en el colmo de mis descaros y cinismos me burlo un poco de la terrible idea de mi misma al mandar el mail con:
"Me estoy sintiendo cada vez más emocionalmente apegada a Eduardo, claro, no
sería yo tan superficial como para calificarlo de "crush tipo prepa" pero cada
quién puede usar la nomenclatura que le de más paz emocional a su sistema.
Entiendo que en este momento los tres pueden agarrar y tirar este correo a la
basura y hacer como que no pasó. También me queda claro que un@ de tres podría
decidir no seguir leyendo. Quiero creer que ya lo sabían, pero que no esperaban
tanto descaro de mi parte. Pues bueno, resulta que yo siento esto y no sé
guardármelo, pero tampoco sé qué se dice en estos casos. Han cruzado por mi
cabeza opciones como: "Querida esposa mía, ¿me das permiso de salir con el
marido de una de nuestras amigas, que eventualemnte podría ser tu consuegra y
que por cierto es una colega artista?" o quizá "Querida amiga, ¿me das chance de
salir con tu marido?" ( y claro he pensado opciones de verbos para sustituir
salir tales como datear/besar/coger etc...) Y bueno, no está de más preguntarle
al interesado, no? "Estimado amigo de la prepa, amigo de mi ex, marido de mi
amiga, ¿quieres salir conmigo?""
Y remato con:
"Michelle, yo no quiero ser el affair de tu marido, ni la
rompehogares, ni la causa de mil y un discusiones, ni mucho menos como les digo
hacerme mensa, y jugar a las escondidas. A mí eso no me va. Pero reconozco que
soy una persona valorable y que merezco tiempo y que voy a pedir ese tiempo. Mi
objetivo es ser abierta y pedir tu comprensión a mis sentimientos (y la dichosa
compersión de la que tanto he leído, ja ja ja). Obvio, si la idea te
disgusta, te molesta, te sobrepasa, te estresa o incomoda yo lo puedo entender,
asimilar y aceptar. Prefiero saberlo ya y no estarme preguntando después si
tengo que lidiar con una esposa celosa o esas cosas que ni a ti ni a mi nos van
bien."
Y mientras mi moneda sigue girando en el aire, yo espero mordiendo mis uñas y comiéndome hasta los pellejitos de cada dedo. Y temblando cada que oigo el "plunk" del messenger esperando ver que alguien se conecte. Pero nadie dice nada. Nadie contesta mi mail y yo sólo siento las horas pasar. Hoy no puedo correr a casa de Malena. Hoy no puedo correr a contarle a nadie mi locura. ¿Cómo explicas esto? ¿A quién?
¿Mi mayor temor? Que cuando la moneda caiga sea efectivamente para que Eduardo me diga "¿Cómo se te ocurrió?" o para que Michelle me plante un bofetón y me recuerde mi lugar y me obligue a no volver a buscar a su marido. Al menos sé que mi mujer lo entiende y está abierta a lo que pase. Eso me queda de consuelo. Y ya, ya quiero saber, porque no puedo seguirme escondiendo todo el tiempo y necesito que eso quede claro. Y así, si no se puede, al menos sabré que terminó antes y no después cuando duela más.

Tuesday, April 21, 2009

Me quiere, no me quiere... ¡Me quiere!

Me siento como deshojando margaritas, preguntándome a cada paso si me quiere o no me quiere. ¡Qué boba! Y finalmente lo hice. Busqué la compatibilidad entre Piscis y Escorpio. Y también cómo seducir a un Piscis. Y me sentí tan estúpida. Tan falta de creatividad queriendo seguir un formulario.
Estoy como idiotizada.
Tras mi manifiesto de idolatría semi absoluta, empezaron a fluir los mensajes al móvil.
Mensaje 25:
Preciosa, ya lo leí. Y ahora tengo aún más ganas de verte. eres mucho más
que la novedad, entre más nos vemos más quiero verte. Me dejas verte
entonces?
De: Eduardo cel
03:55 pm 18-ABR-09

¿Preciosa yo? ¿Neta? Me derretí. Me tuvo allí, lo demás es un texto bello. Lo hubiera dejado que me viera cuando fuera, donde fuera, como fuera. Pero soy una guerrera. Después de todo, no fui yo la que movió los planes para otro día.
El viernes, por la mañana, me conecté al messenger. Ya venía yo en bajón por no haberlo visto a solas. Pero habíamos quedado de vernos el viernes por la noche, para salir solas las tres, o sea, Michelle, Meztli y yo. Pero en el messenger, me dijeron que recién el jueves por la noche, Meztli les dijo que lla no podía y lo dejáramos para el sábado. Al principio, lo tomé bien, pero, ¿por qué debían cancelarme a mi también?
Para la tarde, el bajón fue inmenso y el sábado no hubo forma de pilotear y me estrellé. Le escribí ese mail. Era obvio que el matrimonio feliz tenía planes el sábado a media tarde y no me podían "acomodar" hasta más tarde en su apretada agenda. Pero yo no soy un mueble que se cambia de lugar según el antojo. Así que, hice mis planes y los compliqué un poco a ellos también.
Mensaje 26:
Qué parte?? Ya lo leí y así me siento. Entonces, vienes, voy por ti?
De: Eduardo cel
04:04pm 18-ABR-09
Yo moría por verlo, sin embargo, ya había quedado con mi madre de ir al súper.
Mensaje 27:
Te amo :*
De: Eduardo cel 05:16 pm
18-ABR-09

Sentí que se me salía el corazón. Se me doblaron las piernas, casi me caigo. Si no fuera porque iba en el coche con mi madre. Pero me quedé muda por más de diez minutos.
Mensaje 28:
No sé por qué no quisite venir desde ya, pero aquí te espero a la hora que
quieras, con o sin ropa nueva.
De: Eduardo cel 05:17
pm 18-ABR-09

¿Qué por qué no quise ir? ¿A poco no es un cínico? Porque en toda la semana no tuvo ni un ratito a solas para mí. Porque sus citas las hace en tándem. ¡Porque necesito sentir que yo también tomo decisiones sobre cómo, cuándo y dónde nos vemos!
Pero, obviamente, no contesté nada. ¿Qué se contesta en esos casos? ¿Qué pude haber dicho que no le hubiera dicho antes en el mail? ¡Que me da miedo! ¡Qué siento terror de estar siempre disponible! ¡Qué tiemblo ante la idea de no hacerme esperar! ¡Qué sufro de pensar que se va a aburrir de mi porque siempre estoy ahí! Y luego yo, no puedo ni atreverme a pedir la misma disponibilidad.
Mensaje 29:
Odio cuando no sé si no me contestas o solamente aún no te llegan mis
mensajitos por el delay entre operadores.
De Eduardo cel 05:26
pm 18-ABR-09
¡Wow! Odio y amor en dos mensajes casi consecutivos. Hablamos de emociones intensas. Pero niño, ¿de verdad eres capaz de sentir con esa intensidad? Lo que pasa es que me asusta. Espera, ¿fue mi imaginación o leí que me ama?

Mensaje 30:
Ja ja ja de qué parte (te asustas)? Yo ya sé como te sientes mucho antes de
que lo escribieras. Yo sencillamente me di la libertad de amrte desde el
principio. Y
De: Eduardo cel 05:46 pm
18-ABR-09


Mensaje 31:
creo que tenemos la llave de la felicidad aquí con nosotros no? No me
asusta ni quererte ni que me quieras.
De: Eduardo cel 06:02 pm
18-ABR-09

A las 8 pm Meztli ya estaba con ellos y yo todavía no llegaba a mi casa. Llegué al cuarto para las nueve. Y salí de casa a las diez y cuarto, rumbo a una fiesta sin ellos. Claro, ya iba yo de mejor ánimo con todos los mensajes.
Los mensajes continuaron hasta las 11:30 pm, hora en que se apareció Eduardo a robarme de la fiesta en que yo estaba. No quiero ni pensar lo que habrán imaginado mis amigas. Está por demás aclarar que yo lo hubiera seguido al fin del mundo en ese instante.
No sé quién seduce a quién en este momento. No sé ni cómo funciono yo misma.

Tuesday, April 14, 2009

Enculada o descerebrada?

Me detuve justo a tiempo. O quizá no tan a tiempo. Frente a mí en la pantalla del ordenador puedo leer las palabras de mi última búsqueda "cómo seducir a piscis?" En qué momento una mujer, básicamente fría, calculadora, intelectual y pensante se convierte en esta gelatina sin cerebro que sólo espera junto al móvil un msn que diga ":*"
El domingo lo pasé mal. Sola en casa, sintiendo escozor en todo el cuerpo. Los niños anduvieron particularmente chillones. Todo parecía provocarlos. Esperé y esperé y nunca apareció Eduardo por el messenger. Por la noche para curar mis ansias me puse a investigar más sobre el poliamor y terminé enviándoles a los 4 un artículo sobre "Derechos de la relación secundaria" y "Como tener feliz a tus parejas secundarias".
El lunes, por la mañana finalmente lo vi en messenger. No sé qué tropel de locuras salieron de mis dedos. Bueno, sí sé. El pobre hombre terminó diciendo: "temo que me pidas que huyamos juntos". Y yo con la carita esa que pone una raya horizontal en la boca. Soy una idiota. Una vieja loca. Me informó que Michelle necesita tiempo para sentirse cómoda con la situación. Ella se siente saturada con tantas emociones nuevas. Tiene miedo. La sobrepasa. ¿Y quién piensa que para mí esto es un paseo? Pero esa masa gelatinosa en la que me he convertido parece dócil, complaciente y poco asertiva. Dije que sí a todo lo que pude. Quizá un poco pasivo-agresivamente le insinué que "tengo derecho de disfrutar plenamente de mi etapa de Enamoramiento de Nueva Relación" o una mamada así de las que leí en el artículo.
Pensé que todo volvería a la normalidad para mí una vez que entrara a trabajar. La verdad no fue así. Llegué al trabajo como flotando y sonreí más de lo que normalmente suelo hacerlo. Juraría que coquetié hasta con un jovencito gay. Por la noche al volver a casa nuevamente esperé y esperé y esperé verlo aparecer de nuevo. Pero evidentemente nunca apareció. Quiero hacerme la difícil y no estar disponible. En el mundo heterosexual se supone que eso funciona, no? No lo sé, no lo recuerdo. Me agobia.
Los hombres son de marte y las mujeres de venus. Somos dos especies distintas, ni si queira estamos planeados para vivir juntos. ¿Qué diantres quiero yo ahí? Estoy enojada conmigo misma ahora porque no estoy enamorada, estoy enculada. No ha sido más que un overshot de hormonas mal plan. Simplemente no es nada. Yo no puedo estar enamorada de un hombre. Ni si quiera los aguanto. No me gusta su formade ser, de pensar, de transmitir cariño ni de sentirse y creerse el centro del universo. Estoy a punto de convertirme en una de esas ridículas mujeres frustradas que terminan por llamarles caracoles babosos, sólo por despecho.
Y pienso que mis cualidades naturales y frecuentes pueden funcionar. Con las lesbianas nos funciona. Después de todo a la segunda cita siempre llevamos el camión de mudanzas, no? Así o más estereotipos? Estoy molesta. Una parte de mi dice, déjalo fluir, deja que tsu sentimientos fluyan de forma natural, si tienes ganas de escribirle escríbele, si tienes ganas de llamrle llámale y así.
Pero ya ves lo que pasa, y lo que dicen y lo que resulta, porque luego me asalta la duda, no se supone que "ellos" necesitan su espacio personal y que necesitan sentirse libres y poco invadidos. Y después de todo eso es lo atractivo de una nueva relación, la frescura, no la angustia de "tener que cumplir". ¡Qué agobio! No me gsuta. Definitivamente ya no quiero sentir esto. No quiero. Quiero pensar que después de dos días y medio de no evrle estoy entrando a la etapa de la desintoxicación de las drogas. Esa en la que una se pone cranky y duele mucho muchísimo el cuerpo. El amor es una droga. Qué ilusa. El sexo genera drogas en el cuerpo, es todo y el cerbro como el de lso bebés agradece en el imprinting al primero que mira cuando eso pasa. Como los elixires.
Ingenua yo, hasta le mandé una canción. Ahora me siento tan ridícula. Creo que me voy a esconder el resto de la semana. Es hora de moverse y saltar a la siguiente cama. No voy a poder con esto. Necesito recuperar mi frialdad y sobre todo, mi cerebro.

Sunday, April 12, 2009

No imaginé que dolería

Dcen que el amor libera. Por eso sé que siento pasión, porque lejos de sentirme liberada me siento sobrecogida y adolorida. Literalmente me duele el esternón y ya no sé cuántas veces lo he dicho en los últimos días. Siento que me falta el aire a cada paso. Una presión en el pecho como si no pudiera contener tantas emociones jutas y quisera explotar. ¿Es normal? Una ironía querer buscar normalidad cuando se lleva este estilo de vida.

El viernes a media mañana, fuimos a desayunar con nuestras familias tras la "orgía" como decidieron llamarle ellos. Meztli, Delfino, Michelle, Eduardo y yo, con mis hijos y sus hijos. En un momento preferí ponerme a cuidar a los niños en área de juegos. Me senté en una sillita y me perdí viendo hacia la nada. Me concentré en mis sentimentos. Me sentí sola. Llena de deseo, llena de sus besos y su caricias de la noche anterior, pero con ganas de un abrazo más. Sin embargo, allí, delante de la gente, en nuestra sociedad regia, entre personas que quizás podrían o no reconocernos, frente a nuestros hijos, no sería adecuado.

De pronto le sentí rozar mi espalda, de forma casual, casi disimulada. Sólo se acercó a decirme que la mesa estaba lista y que llevara a los niños. Una chispa de electricidad recorrió mi espalda. Cada pequeño contacto logra en mi tener ese efecto devastador. Me da vida y me la quita, con un solo contacto de sus dedos.

Estos días de Semana Santa han sido muy calurosos. Más, si además tomamos en cuenta el calor que me produce tanto tiempo a su lado.

Me gusta la sensación de intimidad que se ha ido desarrollando en los últimos días. Me da miedo, mucho. Quisiera dejar de sentir miedo. O más bien quisiera saber qué es lo que me da tanto miedo.
Anoche cuando me vino a dejar, Eduardo me dijo que me quería. Así simple, llano: Te quiero. Y yo voltié a verlo, levanté una ceja e hice una mueca de incredulidad. Me fui. Lo quiero tanto que no le creo. Yo sé que lo ha estado platicando con Michelle. Yo sé que ella está haciendo un esfuerzo por entenderlo. Y sé que está investigando hasta en wikipedia sobre el poliamor. Pero me da miedo mi propia intensidad. Creo que no tienen idea de mi intensidad. Me da miedo perderme. O quizás me da más miedo que me encuentren y entonces sí perder algo más importante. No lo sé.


Enamorada otra vez.

Me enamoré. No quería, no lo esperaba y me enamoré.
El amor, dicen, es maravilloso, y se debe aceptar con los brazos abiertos. Así lo recibo yo. Cada vez, siempre.
Pero me tomó por sorpresa. Y me siento extrañada y fuera de mí. No me concibo enamorada de él.
Se suponía que yo iba a darle un toque divertido al matrimonio de Michelle y Eduardo, sólo eso. Ahora me descubro a mi misma pensando cada mañana en él. Ayer me sentía sofocada, me faltaba el aire. Hoy me siento como gata complacida.
Yo tengo una pareja. Una mujer hermosa con la que llevo una vida incomparablemente bella. La idea de jugar con Eduardo y Michelle sólo era una calentura primaveral. Responder al deseo externado por él.
Hace más de cinco años, poco antes de que Casandra y yo comenzáramos a vivir juntas en esta Ciudad de Montañas, Eduardo y Michelle me pidieron de favor acompañarlos a un motel para cumplir la fantasía de ella. En ese momento yo accedí por postura política y por sentirme independiente. Para demostrarme a mí misma que ser pareja de Casandra no reprimiría mi vida.
En aquella ocasión, sólo me enfoqué en Michelle. Exploré su cuerpo, mojé mis dedos en ella y me sentí la más sexy de todas las mujeres mientras su aún prometido nos miraba con cautela, pero sin participar. Repetimos una segunda visita.
Luego, Casandra se vino a vivir conmigo y me convertí en monógama por poco más de cinco años. A los pocos meses de aquella primera vez, Eduardo y Michelle se casaron, y por un malentendido dejamos de hablarnos por casi 2 años. Ellos se casaron y en teoría yo estaba invitada a su boda, pero como nunca recibí la invitación, me presenté al evento al día siguiente, lo cual me hizo sentir profundamente dolida, humillada y usada.
Hace poco, Casandra ha tenido que salir de la ciudad. Seguimos siendo pareja, pero de lejos. Todo este tiempo juntas nos hemos dedicado a movimientos lésbicos, feministas y de disidencia sexual. Yo he sido lesbiana por filiación política. Me siento lesbiana, me se lesbiana, me defino lesbiana, me quiero lesbiana.
Apenas en febrero, Eduardo me mandó un mensajito al móvil:
Mensaje 10:
Oye sin ofender, el fin de semana vimos las fotos que tomamos
los tres en 2003, te acuerdas cuáles? Habría que repetir un día
De: Eduardo cel 04:42 pm 23-FEB-09
Por su puesto, yo contesté que soy una santa y que ya no hacía esas cosas. Dentro de mí sentí hervir mi sangre. Pensé en Michelle, en su piel blanca, su cuerpo delgado, sus pechos redondeados, sus nalgas firmes y todo dentro de mí gritó sí. El cumpleaños de Eduardo se acercaba y yo pensaba en cómo darles el sí sin verme desesperada. Finalmente, el 1ero de marzo llegó y en una reunión de amigos para celebrar su cumpleaños le dejé entrever que sí, pero que después del 18 de marzo que Casandra venía de visita.
Llegó ella y se fue. Y me sentí presionada pensando que ahora debería de cumplir. Me quise hacer tonta como si no hubiera recordado y estuve a punto de hacerlo. Se me atravesó mi periodo y por obvias razones pedí una prórroga antes de cumplir. Mientras tanto, Eduardo insistía. Y yo empezé a sentir "rarito". Me sentí deseada. Como hace mucho que no me sentía.
Empezamos un extraño jugueteo a través de la red y por medio de mensajitos de móvil. Un día, no sé qué se me subió a la cabeza y simplemente me masturbé pensando en ellos y les mandé todo lo que iba haciendo por mensajes. Al día siguiente fuimos a cenar los tres. Con nuestros hijos. Michelle se sintió muy cansada, abrumada y la noche terminó temprano. Después de eso yo ya no quería seguir, pero Eduardo volvió a insistir. Fue muy elocuente y también ella me buscó. Michelle me pidió que le diera otra oportunidad y seguimos jugueteando por messenger.
La noche siguiente, nuevamente yo ya no podía más con tanto deseo acumulado dentro de mí. Pero algo empezó a cambiar, de pronto me dí cuenta que estaba yo deseando estar con él. Sentirlo dentro de mí, tocándome, cogiéndome, saboreándome. Le envié fotos mías, tocándome, pensando en el. Algo súper atrevido que yo nunca había hecho.
No sé cómo surgió, a quién se le ocurrió, le dije que no aguantaba yo ni un minuto más de espera y quedamos de vernos al día siguiente. Pasó por mí a un lugar del centro, corrimos auna farmacia y de allí a un motel. De camino allá le recordé que llevaba yo 5 años de no estar con un hombre, le pedí que fuera gentil y que me viera como casi virgen.
En cuánto llegamos me hizo suya. Y fue literal. Fue arrebatador. Me sobrepasó. Sentí tanto, tanto, tanto. De una forma que pensé que ya no iba a sentir nunca en mi vida. Se me fue la respiración.
La noche siguiente, nos encontramos de nuevo, pero esta vez con Michelle, su esposa. Empezamos de forma sutil. Delicada. Con juegos eroticones con dados y tocamientos. Quitándonos prendas cada media hora hasta quedar completamente desnudos. Yo casi no me atreví a tocar a Michelle. A ella le excita que yo toque a Eduardo. Le excita ver cómo lo desean. Y yo lo deseo. Quizá demasiado. Esa noche me di cuenta con tristeza que no es igual estando ella. Porque hay más sentimientos y emociones qué cuidar.
Pero yo he tenido que hacer un compromiso conmigo misma, de mis sentimientos me ocupo yo, que afinal de cuentas soy adulta y debo darme cuenta de la sietuación en la que estoy. No puedo llegar y decir: "Michelle, préstame a tu marido para que me abrace como si me quisiera", porque esto a final de cuentas para ella se supone que sólo trata de sexo, aunque para mí trate de algo más.
A veces, siento que no puedo controlarme, quisiera besarlo todo el tiempo, aún delante de mis hijos y nuestros amigos que en teoría no saben nada.
Era obvio que en 5 años yo no iba a ser la única en sus vidas. Ellos tenían ya otra amiga nuestra involucrada junto con su prometido en su relación. Eduardo y Michelle llamaban a este arreglo "swingers", pero descubrí que en realidad era más cercano a la polifidelidad ya que solo se intercambian entre ellos 4, y es definitivo que Meztli está tan enamorada de Eduardo como la que más. La puedo entender. Con su encanto de niño tierno es fácil perder la cabeza.
A Meztli no la hizo feliz saber que yo quería participar en su arreglo. Pero Delfino, su prometido se emocionó con la idea. Entre Eduardo yDelfino la convencieron de dejarme participar en una reunión grupal.
La interacción fue muy fuerte. Me pareció muy cruda en realidad. Todo fue como quitarse la ropa y buscar genitalidad en un par de minutos. Me sentí cohibida. No hay amor cuando se hacen así las cosas y yo ante todo soy una enamorada perdida. Me gusta sentirme deseada, pero también amada. Meztli me permitió tocarla, besarla y hasta probarla, pero su cuerpo no me dice nada, y el mío ni si quiera se sintió atendido. Por otra parte Michelle, fue más emotiva, y me dejó abrazarla. Michelle me gusta, pero me siento mal de saber que yo deseo más que sexo y orgasmos de su marido.
A mi todo me avergüenza. Me corta que me vean la cara cuando me vengo, me asustan las luces encendidas, tengo una lista de no's casi inquebrantable. Y sin embargo con Eduardo soy otra. Me siento libre de entregarme sin remordimientos. Me ha resultado sorprendente ver la química sexual existente entre nosotros. Y una parte de mí, la meramente intelectual sabe que no es otra cosa que un subidón de endorfinas que me tienen la visión nublada. Y eso me da más vergüenza, porque no soy yo la que lo siente, es mi cuerpo que está en un rush químico enceguecedor.
¿Cómo se define el amor? No lo sé, sólo se que estoy otra vez enamorada. Y puesto que amo a mi mujer, esto debe ser polyamor. En la práctica, en la vida real. Me da miedo. Y como vulgarmente se dice, me austa, pero me gusta.